David Byrne no solo regresa a Monterrey: vuelve a recordarnos por qué sigue siendo una anomalía fascinante
Hay músicos que hacen discos y luego está David Byrne, que parece usar cualquier formato —un escenario, un libro, una coreografía, una instalación, una entrevista o una canción— para pensar en voz alta.
Su nueva colaboración con Natalia Lafourcade, “¿Cuál Es La Razón?”, nueva lectura de “What Is The Reason For It?”, no suena como un simple remix para el mercado latino. Suena como otro de esos cruces improbables donde Byrne convierte la curiosidad en arte. Con producción de Camilo Lara (sí, el cerebro detrás de Mexican Institute of Sound), la canción respira Ciudad de México, metales, preguntas existenciales y ese extraño optimismo que Byrne siempre logra colar.
Y ahora además anuncia fecha en Monterrey: 10 de septiembre en el Escenario GNP Seguros.
Pero hablar de Byrne solo desde la lógica de “viene concierto” se queda cortísimo. Desde Remain in Light hasta American Utopia, desde sus bicicletas urbanas hasta sus proyectos editoriales, Byrne lleva décadas haciendo algo raro: pensar el arte como sistema vivo. No separa música, diseño, performance, política, arquitectura o humor; los mezcla.
Eso es lo que me fascina de su trabajo. Entiende la dinámica del arte en todas sus manifestaciones y usa cada espacio posible para crear. Su nuevo libro, Sleeping Beauties: Why Good Ideas Go Dormant and How They Wake Up, incluso parece continuar esa obsesión: cómo las ideas duermen, mutan y regresan. Muy Byrne porque es alguien que entiende el arte como movimiento. Como conversación o como un experimento permanente.
Esto siempre me ha encantado de su trabajo porque ha ido mucho más allá d ela música, explorando como se conectan el pensamiento, performance, diseño, teatro e incluso la vida cotidiana y sobre todo es capaz de diseñar experiencias. Definitivamente no muchos artistas tienen esa amplitud, por eso cada lanzamiento se siente menos como promoción y más como otro capítulo de una obra en expansión y movimiento.
Después de una gira que muchos llamaron el mejor show en vivo del año, y tras pasar por Coachella como si todavía tuviera algo que demostrar (no lo tiene), sigue empujando hacia adelante.
Mientras otros artistas protegen una fórmula, Byrne sigue experimentando y quizá por eso nunca se siente nostálgico, aunque cargue con el legado de Talking Heads.
No vive de reinventarse. Vive en reinvención.
Monterrey no recibe solo un concierto. Recibe a uno de los grandes arquitectos de ideas del pop y eso siempre es un acontecimiento.
https://www.youtube.com/watch?v=YM-BTJKIz0Q
Comentarios
Publicar un comentario