La primera bomba fue La Siniestra, con Melissa Hernández al mando, llevando al público a bailar sin parar con su ska pegajoso y esa vibra que te pone de buenas desde el primer acorde. La fusión de ritmo y talento siguió con New Lion Ska, esa banda regiomontana que domina la escena con metales alucinantes y un reggae sabrosón que puso a todos a brincar, cantar y moverse al unísono. Momento memorable: la aparición sorpresa de Scarlett, la hija de Mayela (vox y sax), quien demostró que la sangre musical corre fuerte en la familia.
Luego subió al escenario Ximbo, una rapera que ha hecho del hip hop su casa por casi tres décadas. Con un estilo definido, mensajes claros y una voz que retumba fuerte, Ximbo contagió a la audiencia con un show potente, visuales impactantes y la colaboración de un amigo que le dio más fuerza a la velada. “Sigan haciendo lo que aman, sin importar la edad”, fue su grito de batalla que resonó en cada rincón.
Y por supuesto, el plato fuerte: Las Ultrasónicas, las dueñas de la noche. Después de su regreso al Café Iguana un año atrás y una larga pausa, estas chicas trajeron la actitud, la energía y la irreverencia que las hicieron leyendas. “Que grosero”, “El monstruo verde”, “Palomitas” y más fueron himnos que retumbaron en el recinto, acompañados por la locura divertida de personajes que fueron entrando al escenario. Entre riffs afilados, letras sin pelos en la lengua y un desfile de personajes inolvidables, la noche se convirtió en una fiesta de punk garage que dejó a todos sudando y sonriendo.
Desde que apareció el Ñero hasta la irreverente Pájara Peggy —quien se contoneaba, se azotaba y hasta se metía con el público— las carcajadas y la diversión no pararon. Los temas cayeron como bombas: “Vente En Mi Boca”, “Descocada”, “Ramona”, “Pinotepa Surf (En Chevy ’57”), “El Rock Nació Conmigo”, “El Rock de la Pájara Peggy” y su más reciente travesura, “La Gatita Rockera”, una rola tan pícara como el nombre promete.
El público —entre chavitos, raza de distintas generaciones y hasta papás con sus hijas— vibró con cada tema, disfrutando un show donde el punk garage y la fiesta eran una misma cosa. Poco antes del desenlace de un verdadero performance mega punk, Roxxxie Glam bajó del escenario para encender aún más a la banda, Jenny Bombo desató coros y gritos, y Ashley reventó la batería con la fuerza de un tren punk. La energía era tal que parecía que el piso vibraba.
Y sí, Las Ultrasónicas siguen siendo las mismas guerreras irreverentes que el año pasado prendieron el Vive Latino como una de las cuatro bandas femeninas más explosivas del cartel. Entre idas, regresos, proyectos alternos y reinvenciones, su espíritu sigue intacto: feroz, libre y sin filtro.
El cierre no pudo ser más delirante: “Quiero Ser Tu Perra”, con un vato en vestido verde y máscara roja moviéndose con un estilo tan pasado de lanza que desató la locura final. El show terminó como empezó: con punk, sudor y corazón. Entre miradas cómplices y una Roxxxy Glam tomando el micrófono soltando unas palabras que resonaron como himno: "Amo ver a todas las mujeres sentirse seguras. Me encanta volver a verlas". Esa noche la música nos hizo entender una vez más que no entiende generaciones así que cuando las luces se encendieron, quedaban sudor, cerveza derramada y sonrisas de oreja a oreja. Nadie quería irse.
Esto no fue un simple concierto… fue una tribu celebrando su himno de vida.
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