“No se trata nada más de subirse al escenario, sino de todo el tiempo que inviertes para que suceda la magia”, comenta uno de los integrantes, recordando sus primeros pasos. Esa preparación, el nervio, el aprendizaje constante de traducir ideas entre mundos distintos, es lo que hace que Macken XII sea tan especial. “Jimmy y yo buscamos lo mismo, pero por distintos caminos. Cuando él me decía ‘hazle un chiquitintapum’, yo ya sabía cómo interpretarlo”, añade la otra mitad del dúo.
La banda no sigue modas: mientras todo el mundo navega entre reggaetón y corridos, ellos rescatan la esencia del rock y la reinventan. “Nosotros somos los bichos raros, pero eso se volvió una ventaja: los jóvenes descubren algo que nunca habían escuchado y conectan con nosotros”, explican. Cada tema tiene su fuerza propia: Make Them Rumble para liberar energía, Disper como grito de rebeldía, Overture para tomar impulso y Mr. Rock como motor de vida y descubrimiento personal.
Su versión de Paranoid de Black Sabbath refleja esa misma filosofía: tomar algo clásico y hacerlo propio, reinterpretarlo para un mundo saturado de pantallas y desconexión. “Parece que estás en un videojuego, rodeado de muchas cosas que te transforman en otro personaje. Queríamos que la gente sintiera esa energía, que la canción fuera un espejo de su paranoia y de cómo se sienten con el mundo alrededor”.
El mensaje final de Macken XII es claro: sé tú mismo, abraza tu originalidad, deja que la música te lleve y vive su universo. Póntete tus tíngres de negro, grita, canta, baila y siente que eres parte del club del rock: el club Macken XII.
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