Aranza siempre se ha caracterizado por contar un con una voz privilegiada que no solo canta, sino que sabe contarnos historias en cada nota, convirtiéndose en un grito o un latido compartido. Este 28 de agosto, Monterrey será el lienzo perfecto para que su alma se pinte en cada canción, en el Auditorio Río 70, con la gira que lleva el nombre justo de lo que es ella hoy: “Más cabrona que bonita”.
Si su carrera fuera una melodía, tendría los giros impredecibles y la fuerza indomable de un flamenco que se rehúsa a dejar de sentir. En la rueda de prensa nos contó cómo ese presente vibrante y lleno de vida es fruto de años de cosechas y también de desprenderse de cargas —de perfeccionismos, de expectativas, de espejos que no reflejan el alma real. “Ya me vale madres”, dice con esa sonrisa que solo quien sabe lo que es luchar puede tener.
Lo que más enamora es su mirada profunda hacia la música de hoy. Habla con la nostalgia de quien ha visto las voces perderse en el eco de las modas y las tendencias, donde las artistas muchas veces parecen clones del mismo reflejo. Pero ella no pierde la esperanza ni la fe: admira a Mon Laferte, Natalia Lafourcade, y hasta encuentra poesía y alma en los corridos tumbados. Porque para Aranza la música es eso: alma, verdad, y corazón abierto.
Su proceso creativo, dice, es una danza entre la espontaneidad y la locura compartida con su productor Carlos Macías. No hay reglas fijas, sino momentos que se graban y se lanzan como destellos, como un latido que no puede esperar. “Cero paz, pero mucho duende”, bromea, y esa energía se siente a kilómetros.
Y hay un guiño de magia cuando habla de Dime, esa canción que se ha convertido en himno y que ella está lista para reinventar en mariachi o cumbia, con un toque de Sonora Dinamita que pone a bailar hasta al más serio.
En Monterrey, su voz será un faro para todos los que llevan una historia escondida en el pecho, para quienes entienden que ser “más cabrona que bonita” es aceptar la complejidad de ser mujer hoy: fuerte, vulnerable, imperfecta y verdadera.
Así que prepárate: el 28 de agosto, Auditorio Río 70, un viaje musical que es abrazo y golpe, poesía y fuego, nostalgia y renacimiento. Aranza viene con el corazón en la mano y el alma dispuesta a contagiarte esa fuerza que solo se siente cuando la música toca lo más profundo.
¿Listos para ese encuentro? Porque Aranza sí está lista para hacer vibrar Monterrey con cada nota, con cada palabra, con cada respiro
Puedes consultar la rueda de prensa dando click aquí:

Comentarios
Publicar un comentario