El diablo viste a la moda 2 es un fascinante reencuentro con esos personajes que nos hicieron quererlos desde el primer instante: complejos, entrañables y profundamente conmovedores. Veinte años después, regresan con nuevos matices que transitan entre la nostalgia y el presente, en una historia que emociona y conecta. Un viaje vibrante, entrañable y lleno de alegría al volver al universo de la icónica primer película.
Gran camino se ha recorrido en la temática de la moda en el cine que siempre sigue obteniendo nuevos adeptos justamente por esa fascinación que provoca la elegancia, lo estéticamente bello y definitivamente también inalcanzable para el común denominador del público.
De inmediato se me viene a la mente Desayuno en Tiffanys - Breakfast at Tiffany´s (1961) con una sofisticada figura de Audrey Hepburn o ella misma unos años antes en La cenicienta en Peris - Funny Face (1957) donde la historia se repetía en aquella época una y otra vez, la de la chica linda buscando destacar y lograrlo cumpliendo así sus sueños. Con el paso del tiempo este tema ha sido explorado de muchas formas incluyendo la comedia como en Zoolander (2001) con Ben Stiller, porque el mundo de la moda abarca a todos, incluyendo además uno de los mejores cameos como el de David Bowie, Milla Jovovich, Tom Ford, Natalie Portman y Lenny Kravitz logrando divertirnos con todas las ocurrencias desde esa mirada interna del mundo de la moda y sus experiencias.
Las series tampoco se han quedado atrás como Sexo en la ciudad - Sex and the City (1998) con Sarah Jessica Parker aún en medio de la polémica con Kim Catrall, que definitivamente debemos reconocer que para muchos, esa serie ha sido la biblia de las marcas y la vida increíble de una gran ciudad siendo aún vigente en el gusto de las nuevas generaciones o más actualizado sería Emily en Paris - Emily in Paris (2020) con Lily Collins en una historia llena de aventuras de la moda en el extravagante mundo de Francia, así también Halston (2021) con Ewan McGregor quien muestra una faceta más de ese extraordinario mundo de la moda y la forma en como la habitan quienes protagonizan esta temática que sigue hechizando a los espectadores para conocer un poco de ese mundo que solo se puede apreciar desde el sofá de tu casa.
Este 2026, después de 20 años transcurridos nos encontramos una vez más con la encantadora personalidad de Miranda Priestley (Meryl Streep) en ese papel protagónico que en un inicio se sintió antagónico pero al procesar la trama con el pasar del tiempo, definitivamente el villano de la primer película a mi parecer y segura estoy que de muchos más, fue Nate, el novio de Andy Sachs, la protagonista llena de ideales que se topa con un mundo desconocido pero que de igual forma le resulta fascinante porque es difícil resistir a la belleza del glamour y el consumismo.
Me ha gustado porque de alguna forma encuentro un poco más de sororidad en la trama y aunque en mi punto personal de vista, no observo en Andy un crecimiento como profesionista o ser humano en los años que ya pasaron sino que regresa con arranques de una jovencita, pues me resulta difícil empatizar con ahora la mujer de 40 que sigue deseando las mismas cosas que su personaje en el pasado sin percibir en ella una madurez esperada, no así con Emily quien se desenvuelve desde otra empresa y con los matices de su personaje bien afirmados llegando a provocar un nudo en la trama que al final encuentra su balanza.
Es importante resaltar que la llegada de nuevos personajes fortalecen la historia como el nuevo interés amoroso de Andy, Peter (Patrick Brammall) quien esta vez sí muestra a un hombre con la madurez debida de su edad, Amari (Simone Ashley), Benji Barnes (Justin Thereoux) y la incorporación del primer actor Kenneth Branagh como Stuart, el nuevo esposo de Miranda quien logra reunir las características que se necesitan para ser apoyo y soporte emocional de un personaje tan fuerte como ella.
Además de excelentes cameos de Lucy Liu, Donatella Versace y Lady Gaga interpretando “In the shape of a woman” y lograr con ello una escena glamurosa en la pasarela de Italia sin faltar la ya reconocida "Vogue" de Madonna escuchándose desde el primer segundo de la cinta.
Otro de los personajes más queridos sigue siendo el Incondicional Nigel, quien es fiel a sí mismo amando su trabajo, esforzándose en todo momento por dar la milla extra y siendo el sostén más importante para la icónica, despiadada, intimídante y sofisticada editora en jefe de Runway, haciendo de cada escena una aportación tanto para Miranda como Andy y convirtiéndose en una figura visionaria que no necesita del brillo porque ha entendido que el verdadero lujo es aquel que no se demuestra con marcas ni con el escandaloso brillo de las lentejuelas.
Definitivamente El diablo viste a la moda sigue siendo una de esas historias que se quedan contigo para siempre.
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