Escuché a Fobia por primera vez en la tele con Gloria Calzada y su programa llamado: Video Éxitos a principios de los 90. Yo era muy jovencita, y la primera rola que llegó fue Dios bendiga a los gusanos. Al inicio la sentí absurda… pero hechizante.
Siempre he amado escuchar con atención las letras, quedarme ahí, en lo que dicen y en lo que no dicen. Y aunque esa canción era rara, también era distinta. Tenía algo que no se parecía a nada.
Después llegó completo ese primer disco a mi vida, el homónimo: Fobia y entonces entendí que había una especie de hilo invisible… una temática que jugaba con animalitos, con cosas que están ahí pero que no siempre tenemos en mente.
La iguana se volvió uno de mis temas favoritos cuando empecé a leer a Carlos Castaneda.
Corazón en caracol… creo que ha sido el himno perfecto para quienes sentimos la vida a flor de piel, para quienes observamos a la gente y al mundo con cierta intensidad, también estaban incluidos los temazos como: El crucifijo, Puedo rascarme solo, Pudriendo…
Sinceramente, ese disco me voló los sesos. Era de mis CDs especiales, de esos que escuchas una y otra vez. Cerraba los ojos y me imaginaba dentro de esas historias: alegres, tontas, profundas… vivas. Como El cumpleaños.
Ahí también descubrí a Paco Huidobro, que para mí siempre ha sido un enigma. Pensar que en su cabeza podían existir canciones con títulos de insectos o cosas aparentemente simples… pero que iban mucho más allá del contexto, volviéndose mundos completamente habitables.
Luego llegó Mundo Feliz.
Y claro, entendí la referencia a Aldous Huxley. En ese entonces yo me bebía los libros, queriendo entender más de esos universos que las canciones sugerían.
Caminitos hacia el Cosmos, El pepinillo amarillo, el súper himno que aún me pone la piel chinita: Sácudeme, Camila con ese aire juguetón, Mi pequeño corazón, El cerebro, La fecha especial y yo, además, clavada leyendo a Anne Rice, así que todo se sentía todavía más intenso, más oscuro, más mágico.
Al final, Huidobro crea mundos fascinantes… y quienes sabemos escuchar, simplemente le agradecemos.
En el 93 llegó Leche.
Más sensual.
Más arriesgado.
Con temas como Regrésame a Júpiter (de mis favoritas), Maten al DJ (y sí, siempre pensé en Morrissey), Miel del escorpión, Plástico, Fiebre, Tú me asustas, Perra policía…
Siempre divertidos.
Siempre creando nuevas atmósferas.
Después vendrían discos como Fobia on Ice y Rosa Venus, todos increíbles, pero esos primeros tres… esos marcaron una época muy especial en mi vida.
Por eso Fobia se quedó conmigo, porque sí, hablan de cosas extrañas… pero también hablan de cosas que tienen que ver conmigo.
Verlos en el Vive Latino fue un regalazo. Escuchar esas canciones en vivo, todas juntas, fue como volver a distintas versiones de mí misma y ahora… ahora los tendremos en Monterrey. El 23 de mayo en el Escenario GNP Seguros y yo solo pienso en volver a cerrar los ojos… y entrar otra vez a esos mundos.
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