La visita de Victoria Cirlot a Museo La Milarca tuvo algo de eso: una conversación donde arquitectura, memoria, poesía y espiritualidad terminaron mezclándose de forma casi inevitable.
Rodeada por las texturas minerales, las sombras silenciosas y la atmósfera casi onírica del museo, Cirlot no habló de Antoni Gaudí como quien describe a un arquitecto histórico, sino como quien intenta explicar un misterio que todavía sigue vivo.
La presentación organizada por Editorial Vaso Roto alrededor del libro de Juan Eduardo Cirlot terminó convirtiéndose en una reflexión mucho más profunda sobre el arte, los símbolos y esa necesidad humana de construir espacios capaces de conectarnos con algo interior.
Victoria hablaba pausadamente, casi como quien intenta no romper algo frágil mientras explica las ideas de su padre, Juan Eduardo Cirlot, uno de los grandes pensadores del arte y el simbolismo en España y mientras hablaba de Antoni Gaudí, daba la impresión de que no estaba describiendo edificios, sino estados emocionales.
“Gaudí realiza una arquitectura cósmica”, dijo en algún momento.Y la frase quedó flotando en el aire del museo.
La conversación se movió constantemente entre arquitectura, poesía, surrealismo, símbolos antiguos y espiritualidad. Pero nunca desde la solemnidad académica. Todo sonaba cercano, casi íntimo.
Victoria explicó que para su padre Gaudí nunca fue simplemente un arquitecto modernista. Era alguien que entendía el espacio como una conexión entre el ser humano y algo mucho más grande.
Quizá una de las ideas más fascinantes de toda la tarde fue escucharla hablar sobre cómo ciertas formas arquitectónicas despiertan emociones que ni siquiera sabemos explicar racionalmente porque, según Cirlot, entrar a una obra de Gaudí produce una sensación inmediata de extrañeza y reconocimiento al mismo tiempo."El templo es una imagen interior”, comentó. “Todos llevamos eso dentro”.
“Uno siente que está ante otra cosa”, dijo. Probablemente ahí está el secreto.
La charla también dejó momentos hermosos cuando recordó cómo su padre escribía sobre Gaudí desde una mezcla muy poco común entre ensayo y poesía. Incluso reveló que en uno de sus poemas sobre el arquitecto catalán recomendaba leerlo “con voz monótona”, porque detestaba la declamación exagerada.
Hubo además reflexiones inesperadas sobre la arquitectura espiritual en el siglo XX, sobre el surrealismo de André Breton, sobre las mezquitas africanas y los conos de la Sagrada Familia, sobre la textura de las piedras y sobre la necesidad humana de construir espacios que nos conecten con algo interior, pero quizá lo más interesante fue descubrir cómo Gaudí sigue generando fascinación un siglo después.
Victoria recordó que hubo una época donde casi nadie visitaba aquellas construcciones en Barcelona y ahora existen filas interminables para entrar.
“Creo que tiene que ver con esa necesidad interior que todos tenemos”, explicó. “Aunque no seamos conscientes de ella”.
Y mientras terminaba la conversación, resultaba imposible no mirar distinto el propio espacio de La Milarca, como si después de escucharla, las piedras, las sombras y las estructuras del museo también escondieran símbolos esperando ser interpretados.
Como parte de las actividades culturales organizadas por Editorial Vaso Roto, este martes 19 de mayo se llevará a cabo la presentación del libro de Juan Eduardo Cirlot dedicado a Antoni Gaudí, con la participación especial de Victoria Cirloten Museo La Milarca.
La cita será a las 8:00 de la noche dentro del programa Poesía en La Milarca, en una velada que promete convertirse en un encuentro entre arquitectura, arte, simbolismo y espiritualidad alrededor de una de las figuras más fascinantes de la historia cultural española.
Imágenes por: Arqueles García
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