Entrar a Casa Vecchia durante el Mezcal Fest Monterrey fue como abrir la puerta a un mundo donde el tiempo se detiene y las historias comienzan a servirse en pequeñas copas. La elegancia del lugar, la música en vivo y el ambiente de celebración anunciaban que aquella noche sería mucho más que una simple degustación.
Uno de los grandes regalos de la tarde fue escuchar a Ignacia Villafaña Ojeda, maestra mezcalera oaxaqueña y quinta generación de una familia dedicada a este oficio desde hace más de dos siglos. Durante su charla magistral recordó que el mezcal es mucho más que una bebida: es una expresión de identidad, territorio y herencia cultural.
Es importante explicar a la gente la importancia de nuestros valores, de nuestras tradiciones y de nuestro México bello.
Nos compartió al hablar sobre sus raíces en Oaxaca y el trabajo artesanal que realiza junto a su familia.
La cata de sus tres productos se convirtió en una experiencia de aromas, recuerdos y sensaciones que permitió comprender la complejidad detrás de cada variedad de agave.
Cada variedad cambia y eso es lo especial y lo único que la hace.
Explicó al describir las diferencias entre sus mezcales silvestres. Quizá una de las reflexiones más valiosas de la conversación llegó al hablar sobre el reconocimiento de los maestros mezcaleros:
No hay un papel que te diga que eres maestro mezcalero; son conocimientos que te heredan y tú mismo te das cuenta cuando logras hacer un buen producto.
Una filosofía que resume el espíritu de una tradición transmitida de generación en generación y que ella continúa preservando como orgullosa representante de una familia que lleva más de 200 años elaborando mezcal.
Nos explicó Alberto al mostrar una etiqueta que incluso incorpora la partitura original de la obra. Para él, el proyecto va más allá de comercializar una bebida:
La canción representa todo México y queremos ir cubriendo poco a poco cada espacio de México
Señaló al hablar de una iniciativa que busca reunir distintos destilados tradicionales del país bajo el cobijo de un legado musical. Su visión es clara: llevar “un pedacito de México” a los connacionales que viven fuera del país y continuar expandiendo el proyecto con nuevas referencias inspiradas en otras composiciones del autor.
La emoción se hizo aún más evidente al escuchar a Mirsa Maldonado reflexionar sobre el legado de su padre.
La música es una puerta abierta al mundo; donde vayas, un ‘Hermoso Cariño’ o un ‘Volver, Volver’ se escucha
Expresó con orgullo evidente en el rostro. Sus palabras resumieron décadas de historia musical y el impacto universal de canciones que siguen acompañando a generaciones de mexicanos dentro y fuera del país.
Tenemos un legado muy hermoso
Añadió, recordando que estas composiciones se han convertido en verdaderos íconos de la cultura nacional.
Más que una degustación, el encuentro se transformó en una conversación sobre memoria, identidad y pertenencia. Entre notas de agave y anécdotas familiares, quedó claro que algunos proyectos logran trascender el producto para convertirse en un puente entre generaciones, donde la música, la tradición y el orgullo de ser mexicano encuentran un mismo punto de encuentro.
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