Las luces se apagaron, el rugido de la multitud se hizo ensordecedor y bastaron los primeros acordes para que el piso del Foro Corona comenzara a temblar.
Las luces se apagaron y bastó el primer riff para que el piso comenzara a vibrar. No era una metáfora. Durante casi dos horas, cientos de cuerpos chocaron unos contra otros mientras una nube de polvo envolvía el escenario, como si el Kraken hubiera emergido del fondo del mar para reclamar Monterrey una vez más.
Para muchos asistentes, el concierto también fue un viaje inevitable a la memoria. A aquellos años en que la banda de Aguascalientes se presentaba en el desaparecido #Ibex, en el Barrio Antiguo, cuando el circuito del metal regiomontano se construía a base de pequeños escenarios, sudor y una comunidad que nunca dejó de creer en ellos.
Hoy la historia es diferente. La banda ha recorrido Europa, Asia, Sudamérica y Estados Unidos con la naturalidad de quienes entendieron hace tiempo que el talento también exige disciplina. Porque si algo distingue a Here Comes The Kraken no es únicamente la brutalidad de su sonido, sino la constancia con la que han defendido durante años el nombre del metal mexicano fuera del país y sobre el escenario esa experiencia se nota.
José Manuel "TTs" domina cada canción con una presencia que resulta imposible ignorar. Su gutural parece surgir desde algún lugar primitivo mientras conduce al público como si dirigiera un ejército dispuesto a lanzarse una y otra vez contra la primera fila.
A su lado, los hermanos Tore y Deivis González, junto con Fer Castro, construyen ese muro de guitarras y percusiones que ha convertido a Here Comes The Kraken en uno de los referentes del deathcore latinoamericano.
Antes de la tormenta, las bandas regiomontanas Flesh Oracle y White Memories prepararon el terreno con dos presentaciones cargadas de energía, suficientes para despertar los primeros círculos de slam. Pero cuando apareció el Kraken, el panorama cambió por completo.
Ya no hubo espacio para guardar energía.
El recinto prácticamente lleno respondió con un mosh permanente donde cada breakdown detonaba una nueva explosión colectiva.
El repertorio recorrió distintas etapas de la banda. Sonaron temas recientes y otros que ya forman parte del ADN de sus seguidores, como "Don't Fail Me Darko", "Aguascalientes (Dead Home City)" y "Terryfight".
Sin embargo, hubo un instante que recordó por qué Here Comes The Kraken sigue conservando una base de seguidores tan fiel.
Entre canción y canción, la banda hizo una pausa para agradecer el respaldo que Monterrey les ha brindado desde sus primeros años.
Porque mientras Here Comes The Kraken conquistaba escenarios internacionales, Monterrey nunca dejó de recibirlos como si regresaran a casa.
Cuando llegó la última canción nadie parecía tener prisa por irse.
Quedaron los oídos zumbando, la ropa empapada de sudor, el cuerpo exhausto después de un mosh que nunca bajó la intensidad y esa sensación que solo dejan los conciertos memorables: la de haber sobrevivido a algo que difícilmente puede explicarse con palabras.
El Kraken volvió a despertar y Monterrey, una vez más, respondió al llamado.
Imágenes por: Arqueles Garcia
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