Después de verlos conquistar al público en el Fan Fest de Monterrey, donde fueron invitados en dos ocasiones gracias a la extraordinaria respuesta de la gente, por fin pude sentarme a platicar con Los Norteños de Río Bravo. Y sí, confirmé lo que ya sospechaba: detrás de cada acordeón, cada bajo quinto y cada paso de baile hay mucho más que música.
Hay amistad. Hay disciplina. Hay familia. Y, sobre todo, hay un profundo amor por Tamaulipas.
De Río Bravo… para donde los escuchen
La agrupación nació oficialmente el 27 de enero de 2012, cuando un grupo de amigos decidió salir a tocar sin imaginar que aquella aventura terminaría convirtiéndose en un proyecto que hoy representa con orgullo la música norteña tradicional dentro y fuera del estado.
Durante la charla conocimos a 4 de sus integrantes, quienes hoy mantienen vivo el proyecto:
• Guadalupe Hernández, bajo quinto, segunda voz y compositor.
• Diego Salvador González, animador del grupo, profesor de Historia y Educación Física.
• Edgardo Alvarado, encargado de una tienda de abarrotes, ingeniero en sistemas y responsable del tololoche.
• Emiliano Hernández, acordeonista, primera voz y maestro de música.
Algo quedó clarísimo: ninguno vive únicamente del escenario. Todos combinan su pasión con otras profesiones, porque preservar la música también implica sacrificios.
Más que tocar… cuentan historias. Si algo distingue a Los Norteños de Río Bravo es que no se conforman con interpretar canciones. Ellos rescatan polkas, redovas, huapangos y melodías que escuchaban nuestros abuelos, pero además les agregan un sello muy particular: la danza folclórica.
Ese detalle nació casi por accidente, ya que varios integrantes comenzaron bailando antes de formar la agrupación. Hoy se ha convertido en una de sus mayores fortalezas.
Mientras muchos buscan seguir las tendencias, ellos decidieron seguir sus raíces y esa autenticidad se nota.
El éxito que llegó siendo ellos mismos
Antes de los grandes escenarios hubo videos grabados casi por casualidad.
Uno de ellos, donde interpretaban “Guapangos Coconitos”, se volvió viral en redes sociales cuando todavía Facebook apenas comenzaba a explotar este tipo de contenidos, poco después llegó la invitación a México Tiene Talento y lo curioso es que al principio pensaron que aquel mensaje podía ser una broma.
Mandaron un video… y terminaron viajando a Ciudad de México para demostrar que la música norteña también podía sorprender a nivel nacional.
Su filosofía era sencilla: “No intenten hacer otra cosa. Solo hagan lo que saben hacer.” y funcionó.
Del escenario más pequeño… al Fan Fest
Cuando les pregunté qué sintieron al presentarse frente a miles de aficionados de distintos países durante el Fan Fest, todos coincidieron en algo: Los nervios nunca desaparecen porque no importa si tocan para diez personas o para miles, pero también confesaron que basta escuchar los primeros aplausos para que la adrenalina haga el resto.
Y créanme… quienes estuvimos ahí pudimos verlo. La energía del público era contagiosa.
Había familias completas cantando, turistas bailando y muchísima gente descubriendo por primera vez una propuesta que honra la música del noreste mexicano.
La música también puede sanar
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando hablaron de las pérdidas que marcaron la historia del grupo.
Lejos de abandonar el proyecto, decidieron continuar. No para reemplazar a nadie, sino para honrar su legado y esa esencia sigue presente en cada presentación, en cada ensayo y en cada canción y de alguna manera, transmiten honestidad cuando suben al escenario.
Lo que viene para Los Norteños de Río Bravo
Las buenas noticias siguen llegando.
Actualmente mantienen comunicación con Apodaca Group y muy pronto realizarán una sesión en vivo en un estudio de Monterrey.
Además, continuarán presentándose en eventos culturales, polqueadas y festivales como el Festival Internacional en la Costa del Seno Mexicano, llevando la música tradicional tamaulipeca a nuevos escenarios.
Un orgullo que lleva el nombre de Tamaulipas
Al terminar la entrevista recordé una frase de la película Ratatouille:
“No cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier lugar.” Creo que pocas frases describen mejor a Los Norteños de Río Bravo, porque el talento no entiende de ciudades grandes o pequeñas y lo que realmente hace la diferencia es la pasión, el trabajo constante y las ganas de conservar aquello que forma parte de nuestra identidad.
Ellos no solo interpretan música norteña.
La viven.
La defienden y la llevan, con muchísimo orgullo, de Río Bravo para el mundo.
Imágenes tomadas de las redes de la agrupación
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