Paulo Londra llegó sonriente.
En una mano, el mate. En la otra, una canción nueva.
Antes de que comenzaran las preguntas, el argentino prefirió hacer lo que mejor sabe: hablar con música. Así presentó ante la prensa parte de su nueva etapa y convirtió la rueda de prensa previa a Dale MIXX en una pequeña ventana hacia el Paulo Londra que existe detrás de los grandes escenarios.
El público de Monterrey estaba a punto de encontrarse con un artista que, aunque conserva la esencia del joven que comenzó improvisando en las plazas, ya no mira la vida con los mismos ojos.
Han pasado años desde que “Adán y Eva” se convirtió en uno de los grandes himnos de su generación y ayudó a llevar el nombre de Londra a lo más alto de las listas latinoamericanas. Después llegaron proyectos como Homerun y Back to the Game, además de una carrera marcada por colaboraciones, éxitos y una relación particularmente cercana con sus seguidores.
Pero ahora hay otro Paulo.
Uno que habla de su hija, de su familia, de la salud y de esas pequeñas cosas cotidianas que antes quizá pasaban desapercibidas.
“Hay que darle valor a las cosas secundarias”, explicó.
Y esa idea parece haberse convertido en el corazón de su siguiente capítulo.
Su nuevo sencillo, “Me Asfixia la Ciudad”, abre el camino hacia su tercer álbum y representa una búsqueda de calma en medio del ruido. La canción marca una etapa más introspectiva y emocional para el argentino, que parece interesado en bajar un poco el volumen del mundo para escuchar lo que ocurre dentro.
El concepto del nuevo álbum va todavía más lejos.
Londra imaginó el proyecto a través del cielo: la mañana, el mediodía, la tarde y la noche como distintas etapas de un día, pero también como diferentes estados de ánimo.
Por la mañana está la disciplina.
Al mediodía, la pausa.
Por la tarde, el deseo de desconectarse.
Y por la noche aparecen las fantasías, los pensamientos y las historias que solamente surgen cuando todo se queda en silencio.
En ese recorrido también habrá géneros nuevos para él: bachata, rap, canciones alegres y otras exploraciones que buscan ampliar su universo sin convertirlo en alguien que no es.
Porque si algo defendió durante la rueda de prensa fue precisamente eso: experimentar, pero hacerlo a su manera.
“Puedo hacer reguetón, puedo hacer rock, puedo hacer rap, pero a mi manera.”
La frase funciona casi como una declaración artística.
Londra ya no parece interesado en demostrar que puede hacerlo todo. Más bien quiere descubrir cuánto puede hacer sin dejar de reconocerse en cada canción.
Y esa madurez también llegó con la paternidad.
Ser padre, contó, lo obligó a ser más disciplinado, a ordenar sus tiempos y a entender que cada decisión tiene ahora una dimensión diferente. También lo hizo valorar mucho más aquello que antes podía parecer pequeño.
Quizá por eso su nueva música se siente menos preocupada por correr y más interesada en observar.
Al final, Paulo Londra tiene una metáfora perfecta para explicar este momento de su carrera:
la música no es una carrera; es una maratón.
Y él sigue corriendo.
Solo que ahora parece disfrutar mucho más el paisaje.
Imagenes por: Arqueles García
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