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Los Vaguens son de esas bandas que no solo son capaces de recuperar sonidos del pasado sino hacerlos sonar nuevamente vivos.
La noche del viernes 14 de agosto, el Foro Corona de Monterrey recibió por tercera ocasión a la banda originaria de Acapulco, y el resultado fue una celebración de la balada, el rock, el bolero, los sonidos tropicales y la música disco.
Pero sobre todo fue una celebración de la canción romántica.
La propuesta de Los Vaguens tiene una identidad particular: toman referencias retro —especialmente de los sesenta y setenta— y las mezclan con recursos contemporáneos. Su propia definición de Balada Rock resulta bastante precisa para entender lo que ocurrió esa noche: nostalgia, melodía, guitarras y una atmósfera tropical que remite inevitablemente al Acapulco de Oro.
El público regiomontano respondió desde el primer momento.
Antes, había preparado el terreno con un ritmo cadencioso que funcionó como una introducción perfecta. Después, Menino Bulle aportó una dosis de rock electrónico, demostrando que la noche podía transitar por distintos territorios sonoros antes de llegar al universo retro-romántico de Los Vaguens y poco después de las 10:15 apareció la banda.
Sin grandes artificios.
Sin necesidad de convertir el concierto en un espectáculo visual.
Solamente músicos haciendo música.
Axel Mastache tomó el escenario y su voz se convirtió en el hilo conductor de una noche que rápidamente dejó de sentirse como un concierto convencional.
“Desvelos”, “Tropicaria”, “Lunares”, “California”, “Al Despertar”, “Náufrago”, “Ya No Hay Jardín”, “Júpiter”, “Girasoles”, “Mirada Salvaje”, “Vaguenmóvil”, “Último Adiós”, “Los Amantes”, “Penurias” y “Disco Malibú” aparecieron como capítulos de una misma historia.
Una historia sobre enamorarse.
Sobre extrañar.
Sobre bailar.
Sobre mirar a alguien y sentir que una canción fue escrita exactamente para ese momento.
Y ahí apareció uno de los mayores logros de la noche: Los Vaguens consiguieron que distintas generaciones convivieran dentro de una misma estética musical.
Algunos llegaron atraídos por la nostalgia; otros, por las canciones que descubrieron recientemente en plataformas digitales y redes sociales.
La viralidad puede abrir una puerta, pero solamente un buen repertorio consigue que el público permanezca dentro y Los Vaguens tienen repertorio.
Del Acapulco de Oro a Monterrey
Hay algo particularmente interesante en la historia de Los Vaguens: su música parece transportar el imaginario de Acapulco sin necesidad de explicarlo.
La propia banda define su propuesta como una manera de “llevar el mar a tus oídos”, y esa idea aparece constantemente en sus canciones. “Acapulco”, por ejemplo, construye una postal romántica alrededor del mar, la brisa, La Roqueta y el imaginario del puerto.
Pero esa identidad no se quedó en Guerrero.
Desde que ganaron una competencia nacional entre más de 1,600 bandas, Los Vaguens comenzaron a construir un camino que los llevó al Plaza Condesa, después a lanzar Bestiario de Santa Lucía, Hotel Acapulco y, más recientemente, Club de Oro. Sus canciones incluso han llegado a producciones de Netflix, HBO, Apple TV y Prime Video y Monterrey volvió a demostrar que esa identidad puede viajar muy lejos de la costa.
Su más reciente etapa está marcada por Club de Oro, álbum lanzado en 2025 que llegó después de Hotel Acapulco y que confirmó que la banda continúa ampliando ese universo sonoro que empezó a construir desde sus primeros años.
Pero si algo quedó claro en Monterrey es que Los Vaguens no son solamente una banda para escuchar porque se han convertido en una banda para vivir o para bailar con alguien, o simplemente para recordar y hasta cantar abrazados o para dejar que una melodía nos lleve a un lugar que quizá nunca visitamos, pero que extrañamos de alguna manera.
El Foro Corona terminó convertido en una pista de baile donde la nostalgia tenía permiso de ser feliz y mientras Axel Mastache y compañía recorrían ese repertorio de baladas, disco y rock, quedaba la sensación de estar frente a una propuesta que entiende algo fundamental de la música popular: no hace falta inventar el futuro cuando todavía podemos hacer que el pasado vuelva a emocionarnos asi como Los Vaguens lo hicieron.
Y Monterrey respondió con un sold out, con baile y con una entrega absoluta.
Una noche de música de antaño, sí.
Pero también una noche completamente de hoy.
Imágenes por: Arqueles García
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