La santa Cecilia: la patrona de los músicos en el foro corona.

La noche del jueves 3 de septiembre, La Santa Cecilia, haciendo honor a su nombre, apareció en el Foro Corona de Monterrey para regalar una noche de música, bohemia y mucha fiesta. Justo a las 9 de la noche, cientos de espectadores, en su mayoría fans de hueso colorado, se entregaron por completo y cantaron y bailaron cada uno de sus éxitos.

Originarios de Los Ángeles, California, los integrantes de La Santa Cecilia han hecho de la mezcla de culturas y sonidos una de sus principales cartas de presentación. Su música transita entre la tradición mexicana, los ritmos latinos, el rock, el blues y esa particular manera de contar historias desde la experiencia mexicoestadounidense.

Al frente, Marisoul apareció con ese extenso rango vocal que retumbó en todo el Foro Corona y abrió el recital con Portada rosa. Desde ese momento, el público supo que estaba por comenzar un viaje musical lleno de contrastes.

La agrupación realizó un desfile por sus éxitos y covers, demostrando por qué son especialistas en ese sentimiento latino que puede llevarnos de la risa al llanto en cuestión de minutos.

Y si había una canción capaz de desatar la pachanga en Monterrey, era Tragos de amargo licor. El tema, ya emblemático de estas tierras regias, provocó gritos, baile y una evidente conexión entre la banda y el público.

Con la emoción a flor de piel, Marisoul agradeció profundamente a los asistentes por acompañarla en una noche llena de canciones, bohemia, guitarras eléctricas y acordeón.

Una combinación que no es muy común, pero que La Santa Cecilia ha sabido conjugar de manera hermosa. La agrupación está integrada por:

  • Marisol “La Marisoul” Hernández: voz

  • José “Pepe” Carlos: acordeón y requinto

  • Miguel “Oso” Ramírez: percusión

  • Álex Bendaña: bajo

  • Roberto Carlos: guitarra

    El viaje continuó entre ritmos y fronteras, con el spanglish presente en muchas de sus canciones originales. Los sonidos llevaron al público de Los Ángeles a Tijuana, Oaxaca, Ciudad de México y Dolores Hidalgo, demostrando que la música también puede ser un mapa de nuestras raíces.

Hubo espacio para recordar a los grandes de la música mexicana con canciones de José Alfredo Jiménez, entre ellas El último trago, mientras que también presentaron temas de su nuevo disco, como Hojas en el aire.

Uno de los momentos más relevantes llegó con Siempre estoy pensando en ti. El escenario prácticamente se incendió con una interpretación que bien podría definirse como un bolero-blues chicano de grandes proporciones, de esos momentos en los que la música deja de escucharse y comienza a sentirse.


Para despedirse, La negra puso el broche final. Muy acorde con Monterrey, llegó con ese sabor de nostalgia y cumbia colombiana, mientras el acordeón se encargaba de ponerle sabor a los últimos minutos de la noche.

La Santa Cecilia se fue dejando a un público satisfecho en los pies, el corazón y el oído. Una noche de música que cruzó fronteras, mezcló generaciones y confirmó que cuando una banda sabe contar historias con sus canciones, el público no solamente escucha: también recuerda, canta y baila.

¡Viva La Santa Cecilia!



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