Ricardo Montaner: el don de crear, el poder del amor y una última vuelta por México


Hay canciones que sobreviven al paso del tiempo porque encuentran la manera de instalarse en la memoria colectiva. En la voz de Ricardo Montaner, el amor, la nostalgia y las segundas oportunidades han acompañado a varias generaciones. Ahora, el cantautor se prepara para volver a México con El Último Regreso: Una vuelta más para que seas feliz, una gira que lo llevará por cuatro ciudades y que representa su despedida de los grandes escenarios mexicanos en esta etapa de su carrera.

Con más de cuatro décadas de trayectoria, Montaner vuelve a encontrarse con un público que ha hecho suyas canciones como “Bésame”, “Me va a extrañar”, “Tan enamorados”, “La cima del cielo”, “Déjame llorar”, “Será” y “El poder de tu amor”. Pero este regreso no está planteado únicamente como un recorrido por los éxitos que han marcado su historia. También abre una ventana a un artista que asegura mirar hacia adelante, con nuevas composiciones, colaboraciones y una energía creativa que permanece intacta.

Durante un encuentro con medios, el intérprete habló del momento que vive tras el éxito de “Para que seas feliz”, canción que alcanzó el primer lugar en distintas listas de popularidad en México y Estados Unidos. La noticia, confesó, lo tomó por sorpresa, especialmente después de más de 40 años de carrera y en un panorama musical donde, como él mismo observó, predominan artistas jóvenes.


“Me siento como entre orgulloso por un lado y por otro sorprendido”, compartió al hablar de la respuesta del público. Para Montaner, que una canción romántica continúe conectando con los oyentes y llegue a lo más alto de las listas representa una alegría profunda, pero también un motivo de agradecimiento. “Estoy muy agradecido con Dios por eso”, expresó, al recordar la conversación que tuvo con su esposa después de conocer la noticia.

Esa gratitud también atraviesa su manera de entender la música. Al ser cuestionado sobre el valor de las nuevas generaciones y el debate alrededor de la creatividad de los artistas emergentes, Montaner defendió la diversidad de expresiones y la libertad de crear, sin importar el género o la edad de quien compone.

“Yo pienso que el proceso creativo, el género que sea, es un regalo divino”, señaló. Para explicar su postura, recurrió a una comparación con las artes visuales: una obra puede conmover o sorprender incluso cuando quien la observa no comprende del todo su lenguaje. Lo mismo sucede con la música, dijo, pues que una propuesta no sea del gusto de todos no significa que deje de ser arte.

“El arte es indiscutible. La creatividad es indiscutible. Eso es un don de Dios”, afirmó. Y fue más allá al considerar que ese regalo implica una responsabilidad: “Si Dios te dio eso, tienes que usarlo porque se vence, te lo quitan, se te escapa si no lo utilizas”.

Su reflexión no fue una defensa de un estilo en particular, sino una invitación a reconocer que cada creador tiene su propio camino. En lugar de descalificar lo que hacen otros, planteó, es necesario aprovechar el talento recibido y permitir que distintas formas de expresión convivan. Una idea que también se refleja en su presente musical, en el que busca acercar la balada romántica al regional mexicano.

Montaner adelantó que trabaja en nuevas versiones de algunas de sus canciones recientes con arreglos inspirados en ese género, además de preparar el lanzamiento de “Clases de Amor”, una composición que escribió junto a Edgar Barrera, Horacio Palencia y La Tangalante. El cantante contó que las sesiones con sus colaboradores han sido especialmente fructíferas y que conserva alrededor de diez canciones inéditas que podrían convertirse en futuros proyectos. También anticipó una colaboración con dos artistas, cuyo nombre prefirió mantener en secreto durante la conferencia, con un estreno previsto para enero, si todo marcha como espera.

En cuanto a El Último Regreso, Montaner aclaró que el nombre de la gira no representa una decisión de retirarse definitivamente de la música. La frase, explicó, proviene de una canción que habla de una pareja que decide darse una última oportunidad. Aunque hace algunos años se alejó de los escenarios durante un periodo que disfrutó desde el punto de vista creativo, también reconoce cuánto extrañó el contacto directo con el público.

“Pensar en retirarme de la música, yo no creo que eso suceda”, aseguró. Actualmente se siente en un momento de plenitud profesional y considera que todavía tiene proyectos por realizar. Para las fechas mexicanas, además, prepara un medleyespecial con canciones que ya no forman parte habitual de su repertorio, una sorpresa para quienes han seguido su carrera y desean reencontrarse con temas menos frecuentes en sus conciertos.

La relación con el público mexicano ocupa un lugar especial en su historia. Montaner recordó que su primera aparición en el país fue en 1989, en Siempre en Domingo, y que desde entonces ha recibido muestras constantes de cariño. “Han abrazado mi música como si me abrazaran a mí”, dijo. Al preguntarle qué se lleva de México, respondió con una imagen que resume ese vínculo: “Me llevo una llenura”.

Esa conexión volverá a tomar forma en noviembre, cuando el artista se presente en cuatro escenarios del país: el 10 de noviembre en el Auditorio Nacional de Ciudad de México, el 11 en el Auditorio Telmex de Guadalajara, el 15 en el Foro de las Estrellas San Marcos de Aguascalientes y el 18 en la Arena Monterrey.


La fecha de Ciudad de México tendrá un significado particular, pues será su última presentación en el Auditorio Nacional dentro de esta etapa de despedida de los grandes escenarios mexicanos. En cada ciudad, el público tendrá la oportunidad de recorrer una parte de su historia musical y descubrir las sorpresas que prepara para este reencuentro.

Mientras la gira continúa por Latinoamérica y Europa, Montaner también contempla regresar a México en 2027, como parte de una nueva vuelta por el continente. Su agenda, sus composiciones y sus palabras dibujan el retrato de un artista que no entiende la creatividad como un capítulo cerrado, sino como un impulso que sigue abriendo caminos.

El Último Regreso será una despedida de los grandes escenarios mexicanos en esta etapa, pero no una despedida de la música. Para Ricardo Montaner, mientras exista una canción por escribir y un público dispuesto a escuchar, el camino seguirá abierto.




Comentarios