La tarde del jueves 3 de septiembre, la conversación con Yolanda del Río fue mucho más que una rueda de prensa. Fue un viaje por los recuerdos, por los escenarios, por las películas, por las canciones que hicieron historia y, sobre todo, por una vida que la artista decidió compartir con el corazón abierto.
La icónica intérprete de música ranchera regresará a Monterrey el próximo 1 de noviembre, cuando se presente en el Escenario GNP Seguros, una cita que para ella representa mucho más que una fecha en el calendario.
Representa volver a encontrarse con su gente.
“Espero que mi gente regia no me falle”, dijo emocionada, consciente de que Monterrey ocupa un lugar especial en la historia de su carrera. Aquí estuvo promocionando sus películas, aquí presentó sus discos y aquí encontró, como en tantos rincones del norte de México, un público que hizo suyas sus canciones.
Yolanda no habla de un regreso después de un retiro. Ella misma lo dejó claro: “Nunca me he retirado”. Ha continuado trabajando en Estados Unidos y Sudamérica y, a sus 54 años de trayectoria, asegura sentirse fuerte, tanto física como vocalmente, para continuar cantando música mexicana y se le nota.
La niña que tenía un costal lleno de sueños
Hablar con Yolanda del Río es abrir una caja de recuerdos.
Tenía apenas unos 15 años cuando La hija de nadie cambió para siempre su historia. Una canción que hablaba de una problemática social y que, en un principio, incluso quisieron prohibir pero el público decidió otra cosa.
La canción comenzó a sonar, a crecer y a convertirse en un fenómeno. Seis meses después de su lanzamiento había superado el millón de copias vendidas.
Yolanda todavía recuerda aquella época con la sorpresa de quien no alcanza a comprender que está haciendo historia.
Después llegaron las películas. Once en total: diez como protagonista y una participación especial. Llegaron las giras, los grandes escenarios y los encuentros con figuras que ella misma admiraba desde niña.
Entre sus recuerdos más entrañables está aquel comentario que alguna vez le hizo la inolvidable Amalia Mendoza: ambas podían cantar y llorar sin que las lágrimas apagaran la voz.
Yolanda lo cuenta y se emociona porque detrás de la artista hay una mujer que nunca olvidó de dónde vino.
“Mi madre fue mi primera maestra”
Quizá uno de los momentos más emotivos de la charla llegó cuando apareció el nombre de Consuelo López, su madre.
Yolanda recordó sus orígenes humildes, ser la menor de cuatro hermanos y aquella mujer que descubrió en ella el deseo de cantar porque su madre fue su primera maestra, su inspiración y también su crítica más sincera.
Le enseñó a mantener los pies en la tierra, a no sentirse superior por la fama y, sobre todo, a respetar siempre al público.
Yolanda cumplió también uno de los sueños que llevaba consigo desde niña: regalarle una casa a su madre e irónicamente fue La hija de nadie la que hizo posible aquel regalo.
Por eso, cuando habla de su carrera, no habla solamente de discos, películas o récords. Habla de gratitud.
Una ranchera que todavía conversa con los jóvenes
Quizá la mejor prueba de que Yolanda del Río sigue vigente está en las nuevas generaciones.
En sus conciertos encuentra jóvenes que llegan acompañando a sus madres, abuelas o tías. Pero también encuentra jóvenes que ya hicieron propias aquellas canciones.
Una chica de apenas 17 años le escribió recientemente para contarle que había comenzado a analizar sus letras y que había descubierto la profundidad de sus historias.
Para Yolanda, eso significa que la música no tiene edad y desde esa experiencia lanzó también un mensaje a las nuevas cantantes: prepararse, tener talento, construir una identidad propia y no depender del escándalo para llamar la atención.
Canciones que cuentan historias
Yolanda del Río nunca ha tenido miedo de cantar aquello que otros preferían callar.
La violencia doméstica, la paternidad irresponsable y las historias difíciles de las mujeres han encontrado espacio en su repertorio.
Su canción Mujeres maltratadas nació precisamente de una petición que llegó desde una historia real. Una mujer se acercó a ella para pedirle que utilizara su voz para hablar de la violencia que sufrían tantas mujeres y Yolanda escuchó para después convertir aquella historia en canción.
Incluso policías y asociaciones en Estados Unidos han utilizado el tema como herramienta para llevar un mensaje de concientización.
“Qué bueno que mis canciones sirvan para llevar ese mensaje”, expresó.
Monterrey, prepárate para cantar
El próximo 1 de noviembre, Yolanda llegará al Escenario GNP Seguros acompañada por su mariachi y con un repertorio que parece imposible de encerrar en dos horas.
Son más de 60 discos, cientos de canciones y una lista interminable de peticiones de sus seguidores, por eso habrá éxitos, canciones solicitadas por el público y también popurrís.
Pero, sobre todo, habrá una mujer que después de 54 años de carrera todavía se emociona al hablar de cantar.
Una artista que recuerda a su madre, a sus maestros, a sus compañeros de escenario y a aquellas primeras giras que la llevaron por México, Estados Unidos, Centro y Sudamérica.
Yolanda del Río vuelve a Monterrey con una historia de vida a cuestas, pero también con la misma ilusión de aquella joven que alguna vez salió al mundo con un costal lleno de sueños.
La invitación está hecha.
Este 1 de noviembre, Yolanda del Río llegará al Escenario GNP Seguros para cantar, recordar y reencontrarse con su público regio.
Y como ella misma lo dijo, será un honor cantarles y, una vez más, “entregarles mi corazón a través de mis canciones”.
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