Reseña por: Antonio Carlin Lynch
Hace treinta y un años, Emir Kustorica, director de cine serbio, nacido en Sarajevo un 24 de noviembre de 1954, nos regalaría, al mundo, a los que somos cinéfilos, a los que no lo son pero gustan de conocer la historia… una de las, diría yo, que debe ser considerada de las Tres mejores películas de todos los tiempos: Underground (Érase una vez un país).
Kustorica, mezclando el drama con la comedia, una comedia inteligente, negra, irónica y enteramente política, de esas que dañan susceptibilidades y pueden ocasionar enojos y hasta censura (la cual tarde o temprano tenía que llegarle, por eso tuvo que salir de su país e irse a vivir a Francia) nos lleva en un viaje de más de dos horas y media por la historia de su país: Yugoslavia. Desde los bombardeos sufridos al principio del film, al zoológico, los cuales sucedieron y son brillantemente filmados con todos los animales participando en él y mezclándose para provocar sentimientos de ira, miedo, comedia y vulnerabilidad; estos bombardeos los cuales se dieron en la Segunda Guerra Mundial; nos advierte que la película durará un rato y estará dividida en Tres partes: en Tres Guerras: la segunda guerra mundial, La Guerra Fría, y la tercera y última: La Guerra (las guerras yugoslavas).
Clase magistral de historia de los Balcanes a ritmo de coreografías y música a cargo del genio de Goran Bregovic. Qué dicho sea de paso, en el 2007 aquí en la ciudad de Monterrey, en el Forum de las Culturas, el gobierno, en uno de sus poquísimos aciertos, nos lo trajo y dio un concierto gratis en la Explanada del Museo de Historia Mexicana, tocando casi en su totalidad la música de la película.
Pero volvamos al filme, que comienza como ya mencioné con el bombardeo al zoo, mezclado con la presentación de los dos protagonistas principales: Marko, interpretado por Miki Majnolovic y Petar (o Blacky) interpretado por Lazar Ristovski, ambos actores, actores de la vieja guarda serbia e icónicos en sus países. (¿alguien notó ya los gestos y el semblante de Miki? Bien podría ser la versión serbia de Mauricio Garcés). Ambos amigos, ladrones, estafadores, mafiosos, mujeriegos, amantes de la fiesta, el vino y la música (¿qué serbio no lo es?) y traficantes de armas, inspirados en dos personajes reales de la época: Leka Rankovic y Sreten Sujovic, dos serbios de las mismas características muy cercanos a Tito; pues ambos luchan entre sí en todo el filme por el amor de la hermosa (y parrandera) Natalija, o Natalia, actriz de teatro que tiene locos a ambos amigos, interpretada por la actriz, también serbia, Mirjana Jokovic.
En un momento del filme, Marko, esconde a su amigo Petar y a toda su familia, junto a otras personas y entre ellas a Soni, un chimpancé rescatado del bombardeo en el zoo, en un sótano (la cueva, que representa la cueva de Platón, ya que toda la película está llena de simbolismos), esto para esconderlos del ejército Nazi. Y allí, ocultos, los tiene a todos fabricando armas, engañándolos con el tiempo, de que han pasado 15 años…cuando en realidad han pasado 20, y aunque Marko les comenta que la guerra no ha terminado, la realidad es muy diferente.
Sin escribir tantos spoilers, ya que recomiendo totalmente ver la peli (en youtube hay una versión completa con subtítulos), esperen reír demasiado, pero, también llorar, vaya, es la historia de un país y su resquebrajamiento cómo tal, en 1991 fue cuando Yugoslavia dejó de ser y se dividió pasando a ser Serbia y Montenegro.
Se necesita mucho coraje y amor hacia sus raíces para hacer una película como la que Emir nos regaló; aunque a mucha gente pareció no gustarle, más bien los hizo enojarse y entonces tuvo que irse a Francia al exilio.
De todos los simbolismos que hay en el filme me gustaría mencionar dos, que son excelentes: en el segundo bombardeo (el primero es el del zoo) Marko dice “Si no son los alemanes los que nos bombardean, son los aliados”. Profetizando los bombardeos por parte de la OTAN que recibirían en 1999…cuatro años después de salida la película. Y el otro: el final, el trozo de tierra que se desprende, cuando todos están felizmente “reunidos”, ese trozo de tierra separándose representa a Bosnia-Herzegovina, país de nacimiento de Kusturica, que se está separando de Europa.
Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=B-y-CDt2G0I
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