Hay artistas que buscan personajes para lucirse y hay otros, como Majo Pérez, que parecen encontrar personajes para entenderse mejor a sí mismos.
Conversar con ella fue confirmar que detrás de la actriz que ha brillado en Wicked, Mentiras, Cabaret o La obra que sale mal, hay una mujer que piensa profundamente el oficio, cuestiona lo que representa y se mueve desde un lugar muy poco común: la honestidad.
Uno podría pensar que una intérprete con su trayectoria hablaría del éxito, de los grandes personajes o de los aplausos. Pero no. Lo primero que aparece en su discurso son las grietas.
Las humanas, las que no solemos mostrar y ahí empezó todo.
Majo dice que ama interpretar personajes “rotos”, no porque estén quebrados, sino porque son verdaderos. Porque tienen contradicciones. Porque no son heroínas perfectas ni villanas absolutas y porque se parecen a nosotros.
“Hay grises, matices, colores”, dijo en la charla, como si definiera no sólo a sus personajes, sino su forma de mirar el mundo.
Me pareció bellísimo escucharla hablar de cómo durante años fue “la niña buena”, la que no levantaba la voz, la que evitaba el conflicto… hasta descubrir que también había poder en cuestionar, en no sonreír siempre, en permitirse no encajar en la perfección y quizá por eso sus personajes tienen tanta carne.
No están hechos para agradar. Están hechos para existir.
Hay algo profundamente contemporáneo en esa visión: romper con esa idea de mujeres impecables, correctas y luminosas todo el tiempo.
Porque nadie es así y Majo no tiene interés en fingirlo.
Hubo otro momento de la entrevista que me encantó: cuando confesó que, frente a grandes oportunidades, su primera reacción casi siempre ha sido pánico.
No seguridad, no ego. Miedo.
“No sé si voy a poder”, dice que suele pensar cuando llegan retos enormes y qué refrescante escuchar eso de una actriz consolidada.
Porque solemos imaginar que el talento se vive desde la certeza, cuando muchas veces nace de atravesar la duda.
Habló de Daniela, de Glinda, de Sally Bowles como tres grandes escuelas emocionales. Tres mujeres que la obligaron a descubrir de qué estaba hecha y en el fondo todas le enseñaron lo mismo: tenerse paciencia.
No ser tan dura consigo misma. Confiar. Hay una vulnerabilidad muy poderosa en admitir eso.
También agradecí que hablara del oficio sin endulzarlo. Porque sí, amamos pensar en el teatro como magia —y lo es— pero pocas veces hablamos de lo duro que puede ser sostener una carrera escénica así como los años de preparación, los castings, la precariedad o la frustración de que muchas veces el talento pese menos que la fama y pude entenderla perfectamente.
La locura de una industria donde a veces te piden seguidores antes que trayectoria.
Majo lo dijo con mucha claridad y no romantiza esos sacrificios porque el amor al arte no debería implicar idealizar el desgaste.
Reír también puede ser resistencia
Y entonces apareció el otro lado de Majo, el lúdico, el que vive Sandra, su personaje en La obra que sale mal.
Majo describe la comedia como una maquinaria perfecta disfrazada de caos donde a simple vista todo parece derrumbarse, pero no es así, ya que está medido al milímetro y eso le fascina.
Escucharla hablar del humor como precisión física, del caos como coreografía, y de la risa como alivio en tiempos raros… hizo mucho sentido.
“Reír es medicina”, dijo y sí, tal vez esa frase resume bastante sobre Sandra, su actriz amateur desesperada por ser descubierta por Hollywood, se ríe diciendo que sí, claro, es una sátira de los egos del medio y admite —entre bromas— que se inspira en personas reales.
Así que Monterrey: ¡prepárate! ya que vienen cinco funciones en el Teatro de la Ciudad de Monterrey y honestamente, después de esta charla, dan ganas de ir no sólo por ver una gran comedia, sino por ver trabajar a alguien que entiende el escenario como un lugar de juego, verdad y riesgo porque eso no siempre se encuentra.
Majo dejó una invitación simple: Vayan a reírse, vayan a olvidarse un rato del ruido. Vayan al teatro.
Porque a veces, cuando todo parece salir mal… es cuando mejor puede salir.
🎭 La obra que sale mal
📍 Monterrey — Teatro de la Ciudad
🗓 15, 16 y 17 de mayo
✨ Cinco funciones únicas.
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