Arath Herce es un joven cantautor que parece escribir canciones para intentar entender la vida antes de que desaparezca.
Durante nuestra conversación, Arath confesó que desde niño encontró en las canciones una forma de esconder secretos entre versos.
“Siempre fui una persona tímida… entonces encontré en las canciones una manera de decir cosas que quizá de otra forma no me hubiera atrevido”, compartió.
Y quizá justamente ahí nace la fuerza de su música: en esa honestidad que nunca intenta disfrazarse.
Influenciado por artistas como Bob Dylan, Spinetta, Joni Mitchell y la literatura de García Márquez, Herce pertenece a esa clase de compositores que entienden las canciones no como productos, sino como pequeños fragmentos de vida. Para él, escribir sigue siendo casi un acto de supervivencia emocional.
“La música era una forma de entender lo que me estaba pasando”, explicó.
También habló sobre el silencio que vivió después de Balboa, su primer álbum, y cómo la pandemia terminó convirtiéndose en un momento inesperado de introspección creativa. Fue ahí donde comenzó a reconciliarse con nuevas canciones y con una versión distinta de sí mismo.
“A veces el silencio es necesario para que nazcan canciones”, dijo.
En tiempos donde gran parte de la industria parece obsesionada con producir contenido rápido y efímero, Arath mantiene una postura completamente distinta. No le interesa seguir fórmulas ni perseguir tendencias. Lo suyo parece venir desde otro lugar: uno más cercano a la poesía, a la sensibilidad y a esa búsqueda constante de verdad dentro del arte y quizá por eso sus canciones conectan tanto, porque no intentan vender perfección; intentan acompañar emociones reales.
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