Hay algo profundamente hermoso en las personas que deciden convertir sus heridas en arte.
Quizá por eso Bloody Benders conecta tanto con quienes alguna vez se sintieron demasiado raros, demasiado intensos o demasiado distintos para encajar del todo en el mundo.
La banda nació en Ciudad de México en 2011, pero escucharlas hablar hoy se siente menos como escuchar una agrupación de punk y más como encontrarse con un pequeño universo construido entre monstruos, películas de terror, rebeldía, oscuridad y resistencia emocional.
Taty Soberón, vocalista de la banda, habla de Bloody Benders como si hablara de una criatura viva. “Fue creciendo este monstruo”, dice sonriendo. Y la verdad es que sí: Bloody Benders parece exactamente eso. Un monstruo hermoso alimentado por caos, teatro, guitarras distorsionadas y emociones reales.
Pero detrás del maquillaje oscuro y la estética inspirada en el horror punk existe algo todavía más potente: una necesidad genuina de hablar sobre todo aquello que normalmente incomoda.
“El punk siempre ha sido para los inadaptados”, explica Taty. “Y muchas veces abrazamos aquello que el mundo rechaza”.
Quizá por eso Bloody Benders encuentra tanta inspiración en figuras monstruosas, vampiros, brujas o criaturas incomprendidas. Porque para ellas los monstruos nunca fueron el verdadero problema.
“Guillermo del Toro decía que de niño le daban miedo los monstruos… y después se hizo amigo de ellos. Lo que realmente terminó dándole miedo fueron los seres humanos”.
Y esa frase parece resumir perfectamente el espíritu de la banda.
Durante la entrevista, Taty habla con emoción sobre películas de terror, Tim Burton, Stephen King, David Bowie y toda esa cultura pop oscura que marcó su infancia, pero también habla de algo mucho más íntimo: la necesidad de usar el arte para sobrevivir emocionalmente.
Canciones como Monsters Revenge nacen desde ahí. Una historia inspirada en el abuso infantil donde los monstruos imaginarios se convierten en protectores de los niños heridos o Por las que ya no están, un tema atravesado por el dolor de perder personas cercanas a causa de la violencia en México.
“No solamente hacemos música oscura porque se vea cool”, explica. “También necesitamos hablar de lo que duele”.
Y quizá eso es lo que vuelve tan especial a Bloody Benders.
La banda también atraviesa actualmente uno de los momentos más importantes de su carrera.
Este año viajarán a Japón, posteriormente tocarán en el Rebellion Punk Festival en Inglaterra —uno de los festivales punk más importantes del mundo— y además preparan el lanzamiento de Amor, Muerte y Locura, su nuevo disco conceptual.
Un álbum que, honestamente, suena exactamente como la vida misma.
Porque a veces todo eso ocurre al mismo tiempo.
Bloody Benders entendió eso desde hace mucho tiempo.
Y al final, quizá Bloody Benders nunca habló realmente sobre monstruos, sino de nosotros mismos, sobre la rabia de crecer sintiéndote fuera de lugar, sobre convertir heridas en canciones, sobre bailar entre ruinas sin pedir permiso o sobre encontrar belleza en lo roto.
Porque el punk también puede ser eso: una forma salvaje, ruidosa y hermosa de seguir vivo y por eso
Por eso sus conciertos no se sienten solamente como shows de punk. Se sienten como pequeños rituales para quienes crecimos tratando de encontrar belleza dentro del caos.
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