Adriana Duch Carvallo presenta en el Festival de Teatro Nuevo León un unipersonal que entrelaza memoria, ficción y el legado del maestro Jean-Marie Binoche


MONTERREY, NL. a 21 DE AGOSTO— Desde Veracruz llegó a Monterrey una propuesta escénica que coloca a la máscara teatral en el centro de una búsqueda artística y personal. Mira la luna, un diálogo sobre la máscara, escrita, dirigida y actuada por Adriana Duch Carvallo, forma parte de la programación del 25 Festival de Teatro Nuevo León 2026, organizado por CONARTE.

La obra se presentó el viernes 21 y sábado 22 de agosto, a las 20:30 horas, en la Sala Experimental del Teatro de la Ciudad, dentro de un festival que reúne este año a 15 compañías nacionales e internacionales, además de seis agrupaciones de Nuevo León, con 41 actividades en 11 espacios.


La propuesta tiene una duración de 100 minutos y está recomendada para mayores de 12 años. Duch es la única intérprete en escena y también está a cargo de la creación y dirección, a partir de las ideas desarrolladas por el maestro francés Jean-Marie Binoche en torno al teatro de máscara. 

Un diálogo con un maestro ausente

El punto de partida de Mira la luna es un diálogo imaginario entre una actriz y el fantasma de su maestro. A partir de una máscara surge también un personaje construido por ambos, lo que lleva a la protagonista a enfrentarse con una frase enigmática y, en el proceso, a redescubrir un principio fundamental del trabajo con máscaras y su propio camino como artista. 

La obra tiene además un fuerte componente autobiográfico. Una reseña publicada por Investigación Teatral. Revista de artes escénicas y performatividad, de la Universidad Veracruzana, señala que Duch interpreta distintos roles, entre ellos a ella misma como alumna, a Jean-Marie Binoche como maestro y al personaje Juan Volado.

La transformación ocurre frente al público mediante elementos mínimos. En una temporada realizada en Veracruz, la crítica documentó cómo unos grandes lentes rojos permití
an a Duch convertirse escénicamente en Binoche y, al retirarlos, regresar a su propia identidad como estudiante. 

El legado de Jean-Marie Binoche

La presencia de Binoche no es solamente un recurso dramático. Fue una figura determinante en la formación artística de Duch. De acuerdo con la reseña académica, el director, pedagogo, titiritero, actor y escultor francés fue su guía y con ella fundó en 2007 el grupo Teatro de la Idea Clara. La relación entre ambos se extendió durante más de dos décadas, por lo tanto la obra convierte esa relación de maestra y alumno en materia teatral: memoria, aprendizaje, dudas y preguntas sobre el oficio aparecen vinculados al trabajo corporal que exige la máscara.


La propia Duch ha explicado que trabajar con una máscara implica concebir el cuerpo del actor como una especie de escultura. La máscara no funciona únicamente como un objeto que oculta el rostro, sino como un instrumento que modifica la presencia y obliga al intérprete a construir al personaje desde el cuerpo. 


Una obra nacida en 2019 y desarrollada desde Veracruz

Aunque su presencia en Monterrey ocurre dentro de la edición 2026 del Festival de Teatro Nuevo León, Mira la luna no es un estreno reciente. La obra fue estrenada originalmente en 2019 y ha tenido distintas temporadas y presentaciones.

Entre sus antecedentes documentados está una temporada realizada en abril y mayo de 2024 en el Foro de la Nave-Taller Estudio Fotográfico, en Rancho Viejo, Veracruz. La reseña de la Universidad Veracruzana da cuenta de aquellas funciones y describe una puesta en escena de formato íntimo, con elementos como un baúl negro, un espejo, un biombo, una lámpara y un instrumento musical. 


La misma publicación destaca que, durante aquellas funciones, la obra transitaba continuamente entre la narración, la demostración del método de Binoche y la interpretación de personajes. La actriz pasaba de un papel a otro sin abandonar del todo la condición de intérprete que explica al público el proceso creativo. 

De Veracruz a la escena regiomontana

La llegada de la obra a Monterrey permite, así, incorporar al festival una propuesta procedente de Veracruz que no solamente presenta un espectáculo unipersonal, sino que recupera una tradición y una metodología específica del teatro de máscara.

Más que esconder el rostro, la máscara se convierte en esta obra en una herramienta para descubrirlo: el de un personaje, el de un maestro ausente y, finalmente, el de una artista que vuelve a preguntarse por qué y para qué hace teatro.

Imágenes por: Alberto Rentería Soto

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