Cine Regiomontano y charla con dos actores en alfombra roja

 

La noche del jueves 27 de agosto fuimos convocados a una alfombra roja para conocer una producción realizada en Monterrey, con talento regiomontano frente y detrás de cámaras, que apuesta por contar una historia de misterio, personajes complejos y comedia involuntaria.

En la premier tuvimos la oportunidad de ser invitados a Elite Cinemas, donde disfrutamos de la función en una sala especial, cómoda y pensada para vivir la experiencia cinematográfica. Al finalizar, un pequeño ambigú permitió prolongar la conversación alrededor de la película y, sobre todo, conocer un poco más de las distintas facetas que conforman al cine independiente de Nuevo León.

Entre los protagonistas de esta historia se encuentra Vicente Galindo, quien da vida a Makhaira, un personaje que desde el primer acercamiento al guion representó un reto completamente distinto para un actor cuya trayectoria está profundamente ligada al teatro.


“Yo no acostumbro al cine, yo hago teatro”, nos compartió Vicente al recordar cómo llegó el proyecto a sus manos. La invitación surgió de manera inesperada, después de que le recomendaran al director que podía encajar en el papel. Sin embargo, había una diferencia importante: Vicente posee una mirada cálida, mientras que Makhaira necesitaba precisamente lo contrario y ahí comenzó el desafío.

Con 42 años como actor y 36 como director, Galindo decidió confiar en el realizador Mauricio y asumir el proyecto desde el lugar que correspondía: el del actor.

Su personaje es un antihéroe, un hombre oscuro, temerario y con una personalidad que parece haber quedado atrapada en otra época. Un rockstar de los años ochenta que intenta vivir sus cincuenta y tantos como si todavía tuviera veinte. A esto se suma una relación particular con el alcohol y un acto circense tan peligroso como llamativo: lanzar cuchillos.

Una combinación que, naturalmente, convierte a Makhaira en una presencia difícil de ignorar.

Para un actor formado en teatro, además, llegar al cine significó modificar completamente la escala de interpretación.

“El teatro es máximo de expresión, máximo de movimiento”, explicó. “El cine es todo lo contrario: máximo de expresión, pero mínimo de movimiento”.

La cámara obliga a contener lo que sobre un escenario debe proyectarse hasta la última fila. Un gesto puede sustituir un movimiento completo; una mirada puede decir aquello que en teatro necesitaría una acción mucho más grande.

Pero El Gran Makhaira no solamente habla de un hombre complejo. En el centro de la historia también se encuentra Romina, interpretada por Jessica Mendiolea, una mujer que mantiene una relación de muchos años con Makhaira y que atraviesa su propio proceso de descubrimiento.

Jessica describe a Romina como una mujer que parece vivir dos vidas paralelas. Por un lado está su faceta circense y el espectáculo que comparte con su pareja; por otro, existe una mujer marcada por asuntos de infancia, matrimonio y experiencias que poco a poco comienzan a salir a la superficie.

Sin revelar demasiado de la trama, la llegada de nueva información provoca que Romina tenga que cuestionarse aquello que hasta entonces había aceptado como parte de su vida y ahí comienza otro de los viajes importantes de la película: el de decidir qué hacer cuando la verdad aparece frente a nosotros.

La química entre ambos protagonistas también fue uno de los elementos que surgieron durante el proceso de filmación. Vicente y Jessica no se conocían previamente, pero desde sus primeras escenas tuvieron que enfrentarse a momentos emocionalmente exigentes.

“Creo que hubo ese click muy padre”, explicó Vicente. “Finalmente somos actores, nos dedicamos a esto, pero si no hay un match entre los actores, se sentiría esta onda de ‘no te me acerques’”.

Jessica, por su parte, destacó la libertad que el director les permitió para jugar, proponer y explorar a sus personajes.

Esta cinta fue hecha completamente en Monterrey, con director regiomontano, actores regiomontanos y un equipo de producción local.

Para Vicente Galindo, apoyar este tipo de proyectos es fundamental. En una ciudad como ésta, donde históricamente se ha privilegiado la idea de producir, trabajar y generar resultados económicos, dedicarse al arte todavía puede parecer una decisión arriesgada.

El actor y director lo sabe perfectamente y también sabe que es difícil, pero no imposible.

Por eso, desde su experiencia como actor y docente, insiste en que las nuevas generaciones tienen la responsabilidad de mantener viva la cultura y de comprender que el arte no es un accesorio, sino una herramienta capaz de transformar al ser humano.

“Sean serios con su trabajo”, pidió al hablar de sus alumnos. “El arte transforma al ser humano”.

Durante la conversación, tanto Vicente como Jessica coincidieron en que el primer objetivo es que el público regiomontano se acerque a conocer la película. Después, la intención es que pueda viajar por Nuevo León, por México y, eventualmente, por festivales internacionales.

El Gran Makhaira tendrá funciones los días 27, 28 y 29 de agosto en Elite Cinemas, con horarios de 6:00 y 8:00 de la noche.

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