La nueva película de Ridley Scott, basada en el bestseller The Dog Stars de Peter Heller, nos lleva a un futuro marcado por una pandemia que ha dejado al mundo convertido en un territorio de supervivientes, silencios y amenazas.
En medio de ese paisaje encontramos a Hig (Jacob Elordi), un joven piloto que ha aprendido a vivir apartado del mundo junto a Bangley (Josh Brolin), un militar que entiende la supervivencia desde una perspectiva mucho más dura.
Dos hombres. Un refugio. Un mundo que prácticamente dejó de existir y entonces aparece una señal.
Una misteriosa transmisión de radio despierta en Hig algo que parecía perdido: la posibilidad de que exista vida más allá de los límites que conoce. Sin entrar en spoilers, ese momento se convierte en el detonador de una aventura que lo llevará a cuestionarse qué significa realmente estar vivo cuando todo aquello que daba sentido a la existencia desapareció.
La película no apuesta únicamente por el espectáculo del desastre. De hecho, las primeras reacciones han destacado justamente su carácter más íntimo, contemplativo y emocional.
Aquí el fin del mundo funciona como una enorme metáfora.
La soledad, la pérdida, el miedo, la memoria y la necesidad de volver a confiar en alguien aparecen en medio de un paisaje donde cada sonido puede significar peligro y cada encuentro puede convertirse en una oportunidad.
También está Jasper, el perro de Hig, una presencia que adquiere un peso emocional importante dentro de la historia. Para Scott, conservar ese vínculo de la novela era fundamental porque conecta al protagonista con la memoria de su vida anterior y con aquello que todavía lo hace humano.
El reparto se completa con Margaret Qualley, Guy Pearce, Allison Janney y Benedict Wong, en una historia que mezcla supervivencia, drama, ciencia ficción y aventura.
Y quizá ahí está la verdadera batalla de La Guerra de los Últimos: no solamente sobrevivir a un mundo que se acabó, sino evitar que ese mundo termine también dentro de nosotros.
Porque cuando ya no quedan ciudades, rutinas ni certezas, todavía queda una pregunta:
¿Qué parte de nosotros estamos dispuestos a conservar?
Descúbrelo a partir de este 27 de agosto en tu Cinépolis de confianza.
Una historia para mirar el apocalipsis desde otro ángulo: no solamente como el final de todo, sino como la posibilidad de encontrar una razón para seguir.
Comentarios
Publicar un comentario