Lörihen : 30 años de metal, evolución y resistencia; Emiliano Obregón habla de una historia que sigue sonando
Desde Buenos Aires, Emiliano Obregón, fundador de Lörihen, conversó sobre esta celebración, la evolución sonora de la banda, el contexto social que ha acompañado su música y la relación especial que han construido con el público mexicano.
La banda, que comenzó su historia en 1996, transcurrió por distintas vertientes del heavy y el power metal hasta incorporar elementos de hard rock y una identidad cada vez más melódica. Una evolución que, explica Obregón, nunca estuvo trazada sobre un mapa.
“El cambio musical es un cambio progresivo. No hay manera de que uno mantenga las mismas ideas a los 18 que a los 40, que a los 50.”
Y quizá ahí se encuentre una de las claves de la permanencia de Lörihen. La banda no ha intentado congelar el tiempo. Por el contrario, ha permitido que las experiencias personales de sus integrantes se filtren en las canciones.
El primer álbum, Utopía, publicado en el año 2000, contiene composiciones que comenzaron a gestarse entre 1994 y 1998. Obregón recuerda aquellos primeros años como una etapa de descubrimiento, cuando apenas tenía 14 o 15 años y comenzaba a construir las primeras canciones que terminarían formando parte de la historia de la banda y tres décadas después, aquella esencia permanece.
El metal como reflejo de su tiempo
Para Obregón, hablar de la historia de Lörihen también implica hablar de la historia latinoamericana. Su generación creció escuchando a bandas que encontraron en el rock y el heavy metal una forma de canalizar las tensiones sociales y políticas de sus respectivas épocas.
Argentina, como buena parte de Latinoamérica, arrastraba las consecuencias de años de dictaduras, conflictos y transformaciones sociales. En ese contexto surgieron agrupaciones que marcaron generaciones y que abrieron el camino para quienes llegarían después.
El fundador de Lörihen recuerda el impacto de bandas como V8, Hermética, Rata Blanca y Logos, entre muchas otras, y considera que aquella generación de músicos encontró en la creación artística una manera de decir lo que estaba sucediendo.
Para él, el arte no solamente refleja a la sociedad: también puede transformarla.
“La expresión cultural despierta a la gente”, señala Obregón al reflexionar sobre el papel de la música y otras disciplinas artísticas frente a los momentos de oscuridad.
En esa conversación aparece también La Guernica, la emblemática obra de Pablo Picasso, que el músico tuvo oportunidad de contemplar en Madrid y que incluso tiene representada en una réplica en su casa.
La referencia no es casual, ya que para Obregón, las expresiones artísticas pueden provocar preguntas, movilizar ideas y, eventualmente, contribuir a cambiar el rumbo de una sociedad.
Reinventarse para continuar
La historia de Lörihen tampoco ha estado exenta de momentos difíciles.
Uno de los grandes puntos de inflexión llegó con la salida de Javier Barroso, cantante que permaneció ocho años en la banda y con quien se habían construido importantes etapas de su trayectoria.
La llegada de Lucas significó un verdadero reinicio.
Las canciones que terminarían dando forma a Bajo la Cruz habían sido trabajadas originalmente con Barroso, pero las diferencias respecto al rumbo artístico llevaron a la banda a tomar una nueva dirección.
Ese proceso obligó a la banda a reinventarse.
El álbum, compuesto y grabado entre 2004 y 2007, abordó temas relacionados con la fe, los conflictos y las guerras vinculadas con cuestiones religiosas. Para Obregón, aquel trabajo representa precisamente el resultado de una banda que tuvo que aprender a comenzar de nuevo y ese aprendizaje se convirtió en parte fundamental de su identidad.
Lo que el metal ganó —y perdió— con internet
Lörihen nació en una época en la que descubrir una banda implicaba conseguir un disco, intercambiar cassettes, acudir a una tienda especializada o esperar a que una canción apareciera en la radio.
Hoy, una canción puede viajar por el mundo en cuestión de segundos.
Obregón reconoce que la era digital le dio al metal una capacidad de difusión que antes era inimaginable. Pero también considera que esa velocidad tuvo un costo: la paciencia.
La abundancia de información y herramientas digitales puede facilitar la creación, pero también provocar que los proyectos se desarrollen con menor profundidad.
“Hoy un pibe agarra el teléfono, baja una app y te compone diez discos en una semana”, reflexiona.
No se trata, aclara, de afirmar que todo tiempo pasado fue mejor. El problema está en la inmediatez y en la dificultad para construir proyectos capaces de resistir durante décadas y definitivamente para una banda que está celebrando 30 años, la reflexión tiene un peso especial.
México, una conexión que viene de lejos
La relación entre Löriheny México tampoco comenzó ayer.
Utopía, su primer álbum, fue editado en Argentina, España y México. Los siguientes trabajos también encontraron distribución en territorio mexicano, incluso antes de que la banda pudiera realizar sus primeras giras por el país.
Cuando finalmente llegó el momento de tocar en México, la respuesta confirmó que aquella conexión que había comenzado a través de los discos era real.
Obregón recuerda especialmente aquellas giras maratónicas por territorio mexicano. En una de ellas recorrieron alrededor de 9,000 kilómetros en menos de dos semanas, pero para el músico viajar por México no significa únicamente subir a un escenario.
También significa conocer la historia, recorrer las ciudades y acercarse a la identidad de cada región. Su propio nombre, Emiliano, está ligado a Emiliano Zapata, y reconoce tener especial interés por conocer los lugares relacionados con la historia del revolucionario mexicano.
Después de haber recorrido ciudades como Puebla, Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Ciudad Juárez, Chihuahua y Torreón, la conexión con el público mexicano se ha convertido en una parte importante de la historia de Lorien.
Tres décadas después
La celebración de los 30 años encuentra a Lörihen lejos de la nostalgia paralizante.
La banda continúa componiendo, grabando, girando y buscando nuevas maneras de encontrarse con su público.
En septiembre de 2026 regresará a México para una gira que contempla presentaciones en Ciudad de México, Querétaro, Guadalajara y Chihuahua.
Más que una retrospectiva, la visita representa la oportunidad de celebrar tres décadas de música junto a quienes han acompañado el camino.
Porque quizá la pregunta más interesante después de 30 años no sea cómo permanecer igual, sino cuánto puede cambiar una banda sin dejar de ser ella misma y para Emiliano Obregón, la respuesta parece estar en algo mucho más sencillo: conservar intacta la pasión que puso todo en movimiento en 1996.
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