En el marco de la celebración del Festival de Teatro de Nuevo León 2026, la programación incluyó la obra contemporánea Los Hardings, presentada este pasado miércoles en la Gran Sala del Teatro de la Ciudad de Monterrey, en una función que comenzó a las 8:30 de la noche y que logró reunir a una gran cantidad de público.
La puesta en escena, que ha tenido un importante recorrido y éxito en la Ciudad de México, llegó a Monterrey con un elenco integrado por Gilberto Dávalos, Misha Arias y Anton Araiza, quienes interpretan a tres hombres que, aunque tienen vidas completamente distintas, comparten exactamente el mismo nombre y apellido: Thomas Harding.
Uno es conductor de tren, otro profesor e investigador y el tercero agente de seguros.
La historia se desarrolla en Canadá después de un grave accidente ferroviario. Es precisamente a partir de este acontecimiento que estos tres hombres coinciden y, sin conocerse previamente, comienzan a revelar las experiencias personales que han marcado sus vidas.
A partir de ahí, Los Hardings construye un juego escénico interesante en el que las historias individuales comienzan a entrelazarse, permitiendo conocer las decisiones, errores y circunstancias que han llevado a cada personaje hasta ese momento.
Con grandes actuaciones por parte de los tres protagonistas, la obra consigue transitar por distintas emociones: provoca risas, enojo, amor y, sobre todo, una profunda conexión de empatía con cada uno de los personajes y con las culpas que los persiguen y es precisamente la culpa uno de los grandes temas de la puesta en escena.
El peso de los errores, de aquello que pudo hacerse de otra manera, de las palabras que quizá debieron decirse y de todas esas posibilidades que existen únicamente en nuestra imaginación: hubiera hecho, hubiera dicho, hubiera sido.
La obra nos lleva a reflexionar sobre cómo, en la vida moderna, una sola decisión puede cambiarlo todo. Un error puede llevar a una persona de la cúspide al abismo, transformar completamente su vida o incluso llevarla a la cárcel.
Sin recurrir únicamente al drama, Los Hardings encuentra también espacios para el humor y la humanidad, permitiendo que el espectador se acerque a los personajes no solamente para juzgarlos, sino para intentar comprenderlos.
La puesta en escena pertenece a la compañía A.A. de la Ciudad de México y cuenta con la dirección de Sandra Félix, quien conduce la historia con un lenguaje escénico que permite que las tres interpretaciones mantengan su propio peso mientras la trama avanza.
Los Hardings es, finalmente, una obra que habla de las consecuencias, de las decisiones y de esa eterna pregunta que muchas veces nos acompaña en la vida: ¿qué habría pasado si hubiéramos elegido diferente?
No pierdas la oportunidad de verla si regresa a Monterrey o de buscar alguna próxima representación. Estoy seguro de que puede superar por mucho las expectativas, especialmente para quienes se acercan por primera vez al teatro contemporáneo.
Porque algunas historias no necesitan grandes escenarios para quedarse en nuestra cabeza. A veces basta con tres personas, un mismo nombre y todas las vidas que pudieron haber sido.
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