Juan Manuel Bernal: “El éxito es hacer lo que sueñas hacer”

 


El actor protagoniza La muerte de un viajante, de Arthur Miller, que tendrá su estreno nacional en Monterrey. Durante la rueda de prensa en el Teatro de la Ciudad, habló sobre su encuentro con Willy Loman, la responsabilidad del actor y una idea del éxito que va más allá de la fama.

¿Qué significa tener éxito? Para Willy Loman, protagonista de La muerte de un viajante, la respuesta parece estar ligada al reconocimiento, la prosperidad y la posibilidad de ser admirado. Para Juan Manuel Bernal, quien dará vida al personaje en el montaje dirigido por Cristian Magaloni, el éxito tiene una dimensión mucho más personal: consiste en hacer aquello que se sueña, disfrutar de la vida y encontrar sentido en el camino elegido.

La reflexión surgió durante la rueda de prensa celebrada el miércoles 30 de septiembre en el Teatro de la Ciudad, donde Bernal, Magaloni y Diego Cantú, director de La Gran Audiencia, presentaron la puesta en escena que tendrá su estreno nacional en Monterrey. La obra de Arthur Miller, escrita en 1949, regresa a los escenarios con una historia que, a pesar del tiempo transcurrido, continúa interrogando a una sociedad que suele medir el valor de las personas a partir de sus resultados.


Bernal recordó que, desde sus primeros pasos como actor, el concepto de éxito estuvo presente en las conversaciones sobre su profesión. Sin embargo, su experiencia lo llevó a cuestionar la idea de que la fama o el protagonismo sean necesariamente las metas que definen una carrera.

“Para mí el éxito no tiene que ver con la fama, ni con el personaje principal o el secundario que te den. Tiene que ver con lograr hacer lo que sueñas hacer”, expresó. Enseguida compartió una definición que parte de su propia vida: “Yo soy un hombre exitoso, yo tengo gozo de plena salud, tengo una familia hermosa y hago lo que más me gusta. Para mí ese es el éxito”.


La respuesta adquiere una resonancia particular al tratarse del intérprete de Willy Loman, un hombre que ha depositado buena parte de su identidad en la promesa de alcanzar una vida mejor, pero que se enfrenta al peso de sus expectativas y a una realidad que no corresponde con sus aspiraciones. Para Bernal, el personaje no es una figura distante, sino alguien que permite reconocer las presiones que muchas personas viven en distintos momentos de su existencia.

“Willy Loman es un personaje que nos representa a todos”, comentó durante el encuentro. Su lucha por sobrevivir en un entorno que no parece tener espacio para la enfermedad, la vejez o la pérdida de productividad convierte su historia en una tragedia que rebasa lo individual. La obra plantea cómo las estructuras económicas y sociales participan en la construcción de aquello que se considera éxito y, por consecuencia, de lo que se etiqueta como fracaso.

El director Cristian Magaloni profundizó en esa lectura al señalar que Miller colocó a un hombre común en el centro de una tragedia. Willy no es un héroe excepcional: es un trabajador, un padre y un esposo que intenta cumplir con las expectativas de su entorno. Su historia revela cómo el fracaso individual también puede ser el resultado de un modelo social que exige constantemente, pero que no siempre ofrece apoyo a quienes dejan de responder a sus demandas.


Para Magaloni, la vigencia de la obra reside en que esos conflictos permanecen presentes. La presión por triunfar, el estrés, la incertidumbre económica y la preocupación por el futuro de los hijos forman parte de una realidad contemporánea que permite al público acercarse a los personajes desde su propia experiencia. “Regresar a los clásicos para repensarnos a nosotros mismos siempre es un espacio urgente”, señaló el director.

La conexión de Bernal con Willy también tiene un componente afectivo. El actor compartió que encuentra en el personaje rasgos que le recuerdan a su padre, por lo que esta interpretación se convierte, en cierta medida, en un homenaje personal a sus padres. Esa relación emocional se suma a su proceso de trabajo, que suele comenzar con una respuesta visceral ante el texto.

Bernal se describió como alguien que elige sus proyectos desde la emoción: si una obra lo conmueve desde la primera lectura, siente el impulso de involucrarse, aunque después aparezcan las dudas sobre la complejidad del reto. El teatro, explicó, lo sacude, lo confronta y lo obliga a cuestionarse. También lo mantiene en un proceso constante de autoconocimiento y crecimiento.

Pero su compromiso no se limita a la experiencia personal. El actor destacó que, desde que estudió, ha sido consciente de la responsabilidad social que implica su trabajo. Al elegir una obra, piensa en aquello que desea comunicar al espectador y en la posibilidad de que la experiencia escénica genere una reflexión. Por eso considera un privilegio formar parte de proyectos que mantienen ese compromiso.


En La muerte de un viajante, esa responsabilidad se expresa a través de una historia familiar. Magaloni explicó que la obra retrata las relaciones entre padres e hijos, los resentimientos que pueden heredarse y la dificultad de perdonar. La puesta en escena busca que el público encuentre un espacio para reconocerse, cuestionar sus vínculos y mirar de otra manera las exigencias que pesan sobre la vida cotidiana.

El montaje suma a la interpretación de Bernal un elenco de 11 actores, una escenografía cambiante de Jorge Ballina, iluminación de Matías Gorlero, vestuario de Adriana Pérez Solís y música original de Alfonso Olguín, interpretada en vivo. La propuesta escénica se adentra en la mente de Willy y acompaña sus recuerdos, tensiones y contradicciones a través de una experiencia teatral que combina actuación, espacio y sonido.

La producción, a cargo de La Gran Audiencia, eligió Monterrey como punto de partida de su estreno nacional. Para Diego Cantú, presentar la obra en Nuevo León es también una manera de reconocer la actividad teatral del estado y de reafirmar que las grandes historias deben llegar a públicos diversos, más allá de los circuitos tradicionales.

Bernal, por su parte, expresó su entusiasmo por llevar el montaje a otras ciudades. Recordó las experiencias que ha tenido con lecturas teatrales en lugares donde el acceso a la cultura es limitado y habló de su deseo de que más espectadores puedan encontrarse con la obra de Miller. Su invitación es abierta: acudir en compañía de familiares, pareja o amigos y permitir que el teatro provoque preguntas, emociones y conversaciones.


La muerte de un viajante tendrá funciones el viernes 2 de octubre a las 20:00 horas, el sábado 3 a las 17:00 y 20:30 horas, y el domingo 4 a las 17:00 horas, en la Gran Sala del Teatro de la Ciudad.

La definición de éxito que comparte Bernal ofrece una puerta para acercarse a la obra: frente a un personaje que vive bajo el peso de lo que cree que debería alcanzar, el actor propone mirar hacia aquello que verdaderamente da sentido a una vida. Una reflexión que, desde el escenario, invita a preguntarnos cuánto de nuestras aspiraciones nace de nuestros propios deseos y cuánto responde a las expectativas de los demás.

Adquiere tus boletos en: https://arema.mx/e/20983-la-muerte-de-un-viajante-en-monterrey

Imágenes por: Arqueles Garcia

Comentarios