Esa es una de las preguntas que atraviesan NATURA, la nueva exposición del Programa Público de Las Artes Monterrey, presentada en el marco de la 19ª edición del Festival Internacional Santa Lucía y que llegará a Parque Fundidora del 26 de septiembre al 8 de noviembre de 2026.
Con obras de Jeremy Deller, Lucila Garza, Daniel Pérez Ríos, Miriam Salado, Lucía Vidales, Adair Vigil y Lizbeth Villarreal (Trubaik), bajo la curaduría de Cuauhtémoc Medina y Eliud Nava, la muestra propone un recorrido por la relación entre naturaleza, memoria industrial, paisaje, arquitectura y vida urbana.
Pero en NATURA el espectador no está invitado únicamente a mirar. También puede escuchar.
Durante la presentación, Adair Vigil habló sobre la particularidad del arte sonoro y su capacidad para entrar en contacto con el cuerpo de una manera inmediata. Para el artista, mientras la mirada puede recorrer una obra de lo general a lo particular, el sonido realiza un movimiento distinto: primero se percibe y después se descubre.
“El sonido tiene esa característica de incidir más rápido a las emociones o al estado de ánimo”, señaló.
Su propuesta utiliza el acero, el viento, la luz solar y elementos electrónicos para construir un artefacto sonoro que dialoga directamente con el lugar donde será instalado. El material que alguna vez representó la fuerza industrial de Fundidora vuelve a convertirse en instrumento, ahora para hablar de naturaleza, energía y territorio.
La experiencia sonora también aparece en otras piezas de la exposición, confirmando una idea central planteada durante la presentación: el arte contemporáneo puede involucrar al espectador con todos los sentidos.
Y si Adair Vigil encuentra en el sonido una forma de activar el cuerpo, Lizbeth Villarreal, Trubaik, encuentra en el paisaje cotidiano una manera de hablar del futuro.
En Las varillas de la esperanza, la artista parte de una imagen habitual de Monterrey: construcciones, cemento, acero y esas varillas que sobresalen de los techos esperando una ampliación que quizá nunca llegue.
Para Trubaik, esas varillas representan una especie de promesa. Son vestigios de la idea de que habrá un mejor porvenir, de que alguien continuará construyendo, de que el esfuerzo de hoy puede convertirse en bienestar para una siguiente generación.
La pieza establece así una conversación entre las montañas y la ciudad que crece frente a ellas; entre la naturaleza y una urbanización que parece no detenerse.
Ese diálogo define buena parte de NATURA: mirar aquello que tenemos enfrente todos los días y descubrir que todavía existen otras formas de interpretarlo.
La exposición reúne instalaciones escultóricas, sonoras y cinéticas, experimentaciones espaciales, propuestas tecnológicas y piezas que exploran lo efímero. Algunas pueden recorrerse, otras activarse y otras requieren simplemente detenerse para escuchar.
Porque el arte público tiene justamente esa posibilidad: aparecer cuando nadie lo está buscando y en Parque Fundidora, un espacio cargado de memoria industrial y vida cotidiana, NATURA busca que Monterrey vuelva a encontrarse con su propio territorio desde nuevos sentidos.
La muestra permanecerá del 26 de septiembre al 8 de noviembre. Y quizá, después de recorrerla, la ciudad ya no suene —ni se vea— exactamente igual.
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