Preguntas que se vuelven canción: José Manuel Aguilera y los 30 años de La Barranca
A veces, las entrevistas se transforman. Dejan de ser preguntas para volverse espejos, lugares donde los artistas se escuchan a sí mismos desde otro ángulo, con otra luz. Así sucedió en la charla con José Manuel Aguilera, compositor, guitarrista y alma de La Barranca, una de las bandas más elegantes, profundas y entrañables del rock mexicano, que este sábado 5 de julio celebra 30 años de historia en el Foro Tims de Monterrey.
Nos reunimos con el maestro Aguilera y nos habló con serenidad, pero con el brillo intacto en los ojos. “Pienso en nuestra primera vez sobre un escenario, en 1995, en el centro de la Ciudad de México. Ahí empezó todo”, recuerda. Y aunque mucho ha cambiado, su manera de mirar la música no ha perdido fuerza: cada nota, cada verso, tiene que decir algo verdadero.
Durante la entrevista, nos confesó que no escucha sus discos antiguos… a menos que tenga que volver a tocarlos en vivo. Y entonces, se reconcilia con ellos desde el presente. No para copiarlos igual, sino para darles nueva vida. Porque como él dice, “cuando una canción se toca de nuevo, revive”.
“¿Qué imagen se te viene a la cabeza cuando piensas en el origen de La Barranca?”, fue la pregunta que abrió una puerta al recuerdo. José Manuel habló del Barmata, un foro en la azotea del centro de la CDMX, de esa primera vez frente al público, del fuego que iniciaba sin saber que se volvería eterno.
Después vino otra: ¿Qué canción entiendes distinto hoy que cuando la escribiste?
“Todas”, respondió. Porque las canciones, dijo, son seres vivos. Cambian con el tiempo. Y cambian con uno. Tocarlas hoy no es un acto de nostalgia, sino un ejercicio de relectura emocional. No como piezas de museo, sino como criaturas que vuelven a respirar en cada concierto.
Y entonces llegó una de las más íntimas: ¿Qué haces con las historias que la gente te confiesa, cuando te dicen que una canción tuya los acompañó en su duelo o su tristeza?
Aguilera respondió con gratitud. Dijo que eso lo compromete. Que al hacer música hay una responsabilidad. Y que, una vez que una canción sale al mundo, ya no te pertenece. Empieza a vivir en otros, en su dolor, en su esperanza, en sus días más grises y en los más claros.
También hablamos de técnica y emoción. ¿Qué importa más en una canción? “Todo debe estar al servicio de la emotividad”, sentenció con serenidad. La precisión puede impresionar, pero lo que realmente conecta es el lenguaje de las emociones. Y también, el de las palabras bien cuidadas. Porque sí, hay poesía en el rock, aunque a veces se nos olvide.
Nos compartió su amor por los cruces entre disciplinas: el cine, la literatura, la música como vasos comunicantes. “Una película, un cuento, una novela… todo eso te nutre”. Y aunque no dijo nombres específicos, dejó en claro que su obra se alimenta de lo visible y de lo invisible, como Antimateria, su disco más reciente, nacido en la pandemia, cuando lo ausente se volvió materia viva.
Y Monterrey… Monterrey es especial. Por la gente, por la historia compartida, por los amigos que ha sembrado la música. En este concierto tocarán completo El fuego de la noche, ese disco fundacional que marcará la noche con la intensidad de lo nunca antes hecho. Y, claro, escucharemos también piezas que nos llevarán del pasado al presente, sin perder el hilo emocional.
Más que un recital, será un ritual y esta conversación fue solo un eco anticipado de todo lo que sentiremos ahí.
Consulta la entrevista completa dando click aquí:
%2012.04.25%E2%80%AFp.m..png)
Comentarios
Publicar un comentario