El 5 de diciembre en Nodriza Estudio se vivió una noche de esas que se sienten más que se cuentan. Pau Laggies, desde Chihuahua, llegó con su gira En vivo y a caballo a ofrecer un show íntimo, cercano y honesto. Una presentación donde la sonrisa, la vibra ligera y el cariño con su público regiomontano fueron el hilo conductor.
Mientras algunos piensan que los mejores conciertos son los gigantes, los que llenan arenas y escenarios inmensos, Pau recordó que también existen esos otros: los que suceden cerquita del alma. Los que parecen pequeños pero te dejan enorme. Donde las canciones se vuelven confesiones compartidas, donde todos estamos viviendo lo mismo, sintiendo lo mismo. Como bien lo ha planteado Morrissey en Hang the DJ:si las canciones no tienen que ver contigo, ¿para qué darles tu tiempo? Esta noche fue la prueba de lo contrario: todo tenía que ver con nosotros.
Bastaron dos sillas, su voz y un acompañante con estilo impecable para crear un espacio cálido y especial. El tiempo voló entre risas, historias, complicidad y canciones que conectaron con cada persona presente. El clímax llegó con “Me caga tu novia”, un karaoke colectivo tan intenso que hasta una botella terminó rota. Pau lo tomó con humor y siguió adelante, dejando que el momento se volviera parte del relato de la noche.
Para cerrar, hubo fotos, selfies y un regalo inesperado: fragmentos de su setlist, armado de manera súper creativa. No eran simples anotaciones; eran pequeñas piezas con comentarios, ideas, referencias a la noche estrellada, a sodas de uva y comentarios para Sullivan. Detalles que muestran el cariño, la preparación y la pasión de Pau para hacer de cada show algo único.









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