El tener la oportunidad de charlar con una fabulosa intérprete como Aranza no solo es conocer un poco más a una artista: es abrir una puerta al corazón de una mujer que sabe vivir con intensidad cada nota, cada silencio, cada escenario. Fue tener la impresión de estar sentada frente a una fogata donde hay calor, memoria, verdad y una luz con el entendimiento de que no se trata de deslumbrar sino de acompañar. Desde la honestidad de sus palabras y una evidente madurez que solo el paso del tiempo puede regalar, la intérprete nos abre el corazón para compartir de su más reciente sencillo, “Para no volver”, un tema compuesto por Carlos Macías que, como ella misma, está impregnado de aprendizajes, cicatrices, propósito y renacimiento.
Aranza cuenta con más de 30 años de trayectoria, y sin embargo, mantiene esa llama encendida que solo poseen quienes aman lo que hacen. No solo se trata de una impecable voz- capaz de transitar poderosamente por el bolero, el pop, el jazz o la música vernácula- sino un ser humano que ha sabido resistir los vientos de la industria sin perderse a sí misma. “La perfección no existe, afortunadamente”, nos confiesa con una sonrisa, como alguien que ya hizo las paces con su historia y hoy en día camina más ligera.
Desde pequeña entendió su verdadera identidad y la presencia de su padre en esos primeros pasos le ayudó a seguir creyendo y tomar decisiones importantes como el tener que dejar su ciudad natal para perseguir su sueño.
Aranza nos comparte cómo fue crecer con ese deseo claro de cantar, de abrirse camino en una industria muchas veces ingrata. Nos habla del equilibrio como esa búsqueda constante y la importancia de desaprender como un verdadero acto de valentía no como una debilidad. Desde esa sinceridad emocionar surge también Noches en Vela, un espacio que ella conduce y que se ha convertido no solo en una plataforma sino de alguna manera en un refugio para esos nuevos talentos y cómplices musicales. Este programa nació de ese deseo profundo de seguir en conexión. “Es un espacio que yo necesitaba y que no tuve en su momento”, nos cuenta. Porque Aranza no sólo canta: también escucha, guía, y crea espacios donde el arte es cuidado como se cuida a una flor.
Con una honestidad sin filtros, durante nuestra conversación, Aranza habló de las sombras sin miedo: la depresión, proyectos que se vieron truncados, los acosos que supo resistir con firmeza y dignidad. “No soy una víctima”, dice con convicción, “soy una sobreviviente y quiero que mi historia sirva a otras personas para que sepan que siempre existirá una salida”. También sobre la evidente luz que le ha acompañado todos estos años justamente al sentir el aplauso amado de su público que en muchas ocasiones la ha llevado a experimentar el llanto: no por debilidad, sino por la belleza de saberse escuchada y abrazada desde una conexión genuina.
“Para no volver” es un tema de cierre. Es el testimonio de alguien que ha experimentado el dolor de la pérdida, de amar y de sanar…comenzando desde ella misma.
Aranza es hoy en día una mujer que ha caminado con el alma expuesta y que con cada vivencia tatuada en la voz, se planta sobre el escenario no solo para cantar, sino para hacernos vibrar desde lo más profundo, porque cuando el arte viene desde el alma, siempre encuentra su lugar.
Extracto de la entrevista con Aranza:
Si desea ver la entrevista completa dar click aquí:


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