Hay artistas que nacen, y hay artistas que llevan siglos en la sangre. Braian Simaldoni pertenece a este segundo grupo, aunque apenas esté cumpliendo 20 años. Desde los seis años, ya con su guitarra entre las manos y la mirada roja de emoción, entendió que su destino sería contar historias con música y palabras que fluyen como ríos de memoria. A los doce, desafiaba a payadores con décadas de experiencia en concursos nacionales, y desde entonces no ha dejado de recorrer escenarios, llevando la tradición centenaria del payador argentino a nuevas generaciones y a distintos rincones de América Latina.
Desde pequeño supo que la música no era solo sonido: era historia, memoria y poesía viva. Su guitarra y voz se han convertido en vehículos de un arte centenario: la payada argentina, donde en cada verso improvisado conecta generaciones.
Conversar con Braian es adentrarse en un mundo donde cada palabra tiene peso, cada verso tiene raíces y cada improvisación es un puente entre el pasado y el presente. “La payada no solo es música, es memoria, poesía y vida. Me crié con mis abuelos, y todo lo que aprendí de ellos me sirve para expresarme. La improvisación me permite ser honesto y conectar con la gente en el momento”, confiesa, mientras recuerda los días en que, siendo un niño, aprendía los primeros acordes y versos al calor de la familia.
Su arte no es solo un homenaje a los abuelos o a las raíces de su tierra: es también una conversación con el mundo. Por la Libertad, su trabajo más reciente, es un canto a los bomberos que arriesgan sus vidas en incendios forestales, un abrazo a los animales atrapados en el fuego y un llamado de conciencia sobre la codicia humana. “Lo que a uno le pasa, le pasa al mundo. Por eso canto”, dice. Sus letras hablan de desamor, de sueños, de familia, de la vida misma, y se sienten universales porque nacen de la experiencia y la emoción genuina.
La payada como puente entre tiempos
Para Braian, la payada (en México le conocemos como trova) no es solo improvisación; es conversación con la vida misma. Es transmitir valores, historias y emociones a quienes lo escuchan, sean niños de seis años o adultos de ochenta.
Su música se expande más allá de Argentina: escenarios en Centroamérica y América Latina han recibido sus versos, mezclando la fuerza del folclore con la cercanía de la trova, logrando que la tradición se sienta viva y contemporánea.
Brian ve cada concierto como un diálogo. En escenarios masivos o íntimos, su prioridad es la conexión: que cada escucha sienta que las palabras y la guitarra le hablan directamente al corazón. Su paso por Got Talent Argentina le enseñó que ganar no siempre significa obtener un trofeo, sino conquistar el cariño del público y la posibilidad de inspirar a otros jóvenes a acercarse a esta tradición.
Tradición y modernidad en armonía
Aunque admira la innovación musical, Brian alerta sobre los riesgos de la música “transgénica” y la producción automática:
“Hoy podés escribir una canción en ChatGPT y grabarla al instante. Pero eso no tiene alma. La música necesita personalidad, emoción y conocimiento”.
Su apuesta es mantener la esencia del arte, nutriéndose de la música contemporánea para enriquecer su lenguaje, sin perder la raíz ni la emoción que hace del payador un guardián de la memoria cultural.
Sueños que se juegan con todo
Brian trabaja en un proyecto de cuatro canciones en un solo videoclip, con tango, samba, chacarera y piano. Para hacerlo realidad, apuesta todo:
“Vendí el auto para jugármela, como cuando era chico vendí la Play para grabar mi primer CD. Si no arriesgás, no ganás. Yo voy por todo”.
Sus letras y su guitarra son un puente entre pasado y presente, llevando historias, valores y emociones a cada rincón donde la música pueda llegar. Su música es un puente entre generaciones, una celebración de raíces y una inspiración para quienes buscan soñar y crear.
Como decía el poeta Oliverio Girondo: “Uno no sabe con qué látigo del destino se le cruzará la poesía”.
Braian canta, improvisa y toca cada corazón con la certeza de que la poesía y la tradición no mueren: se reinventan, se sienten y se llevan por todo el mundo. La payada de hoy sigue viva, porque artistas como él se niegan a que desaparezca, recordándonos que la música es memoria, emoción y libertad.
Síguelo en Instagram para descubrir cómo la tradición ancestral cobra vida en cada acorde: @braiansimaldoni_
Puedes consultar toda la entrevista dando click aquí:
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Que lindo!!! Le seguiré los pasos
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