Hablar con Pau Laggies es como entrar en una habitación iluminada por luz natural: todo se siente honesto, suave y profundamente humano. La cantautora chihuahuense, que ha construido una trayectoria creciente desde la intimidad de sus emociones, atraviesa un momento clave en su vida artística: un regreso a sí misma.
En la conversación, Pau recuerda que fueron nueve meses de transformación. No solo una pausa, sino un renacer. “Volver a mí”, dice con serenidad, como si al pronunciarlo reafirmara lo que vino a buscar. Parte de ese regreso incluyó reconocer su propia relación con la creatividad y con el silencio. Porque para ella, las pausas no son ausencia: son territorio fértil.
“No puedo escribir cuando algo duele demasiado. Necesito dejar que pasen los días, que todo se acomode”, confiesa y ahí, en esa honestidad, aparece una artista que sabe esperar, que mira desde afuera, que encuentra orden en medio del caos.
Entre risas, también comparte cómo el ballet le afinó el oído desde pequeña y moldeó su sensibilidad estética. Ese arte, tan disciplinado como delicado, dejó huellas profundas en su manera de entender la belleza. Tal vez por eso su música respira como respira ella: con intención, con alma, con una dulzura que deja espacio para el silencio.
Hablamos también de logros, pero no de los medibles, sino de los que tocan el alma. Para Pau es muy claro. “Solo quiero estar tranquila”, dice. No lo dice en tono derrotado, sino como quien entendió que la paz es el premio más alto. Su lucha es contra el estrés, las preocupaciones innecesarias y esa mente hiperactiva que nunca se calla. Su deseo es simple y poderoso: vivir el presente sin tener que recordárselo todo el tiempo.
Esa honestidad se siente también en su música —incluyendo esas canciones que aún no se atreve a escribir porque duelen demasiado— y en la manera en que se relaciona con su público. Especialmente el de Monterrey, a quienes describe como intensos, apasionados y capaces de amar con fuerza. “Tienen personalidad. Se enamoran de algo… y se quedan ahí”, dice con cariño.
Por eso este regreso es especial. Pau Laggies se presentará en Monterrey este 5 de diciembre en Nodriza Estudio, dentro de su gira “En vivo y a caballo Tour”.
Será un concierto íntimo, acompañado de la energía norteña que ella tanto admira, y una oportunidad perfecta para escuchar estas nuevas historias que nacieron entre silencios, procesos, risas, vulnerabilidad y mucha, mucha alma.
Si hay un show para cerrar el año con emoción, es este.
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