El eco de los silencios: Teresa Margolles en MARCO

Hay artistas que buscan la belleza y hay otros —que enfrentan la oscuridad sin apartar la mirada— que buscan la verdad.

Teresa Margolles pertenece a los segundos.


Su exposición “¿Cómo salimos?”, presentada en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), no pretende adornar el dolor ni maquillar las ausencias. Lo que hace es abrir una grieta: un espacio donde la materia —el polvo, el agua, el vidrio roto, la tierra— se convierte en lenguaje.



Porque hay regiones —Sinaloa, Tamaulipas, Chihuahua y tantas otras— donde las palabras ya no alcanzan, donde la muerte se volvió parte del paisaje y el miedo habita las calles. Ahí es donde el arte de Margolles cobra sentido: en esa zona borrosa entre el silencio y el grito.

En el recorrido, uno no contempla: resiste. Cada obra parece contener una historia que no pudo contarse de otro modo. Los vidrios vibran, el lodo respira, los hilos sangran. En ellos habitan los ecos de quienes ya no están, de las mujeres, los migrantes, los cuerpos anónimos que alguna vez tuvieron nombre y voz.





A simple vista, no son piezas bellas. No en el sentido tradicional. Son obras que confrontan, que descolocan, que duelen, pero en esa crudeza se encuentra una forma más profunda de belleza: la de dar forma al vacío, la de permitir que la materia hable por los ausentes.

Teresa Margolles, con su historia marcada por el oficio forense y la cercanía con la violencia, ha hecho del arte un acto de resistencia. Sus manos transforman el polvo en memoria, el agua en testimonio, la joya en ironía, el muro en sepulcro.

No hay ficción aquí, solo fragmentos de realidad que todavía sangran.




En las salas del MARCO, los silencios pesan más que los discursos. Cada paso es un recordatorio de que el arte no siempre consuela: a veces incomoda, sacude, exige, pero también invita a mirar lo que muchos prefieren no ver.

Margolles no busca respuestas. Solo deja constancia. Anota con sus materiales los tiempos que vivimos, esos en los que el dolor colectivo se disfraza de costumbre y en medio de esa oscuridad, su obra se vuelve un acto de compasión: un intento por darle voz a los muertos, rostro a los invisibles, cuerpo al vacío.




Salir de esta exposición es sentir un temblor interno, una pregunta que no cesa ¿Cómo seguimos? ¿Cómo salimos? Tal vez el arte no pueda resolverlo, pero en la mirada y manos de Teresa Margolles, al menos puede recordárnoslo.


La exposición permanecerá abierta del 14 de noviembre de 2025 al 22 de marzo de 2026 en MARCO, con activaciones y performances que incluyen La promesa (2012) y El enjoyado (2008), obras que resignifican el duelo desde el cuerpo y la acción.


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