Hay bandas que suenan; otras, que se sienten. Cabrito Vudú pertenece a las segundas.
Desde que comenzaron a tocar en Monterrey, mucho antes de que alguien pronunciara “Avanzada Regia”, ya estaban abriendo camino con su mezcla de ska, cumbia, punk, rock y un espíritu que nunca necesitó permiso para existir. Hoy celebran 33 años de historia y lo hacen con la energía intacta, con nuevos integrantes, nuevas rutas y el mismo amor por el escenario.
Durante nuestra charla, Felipe recordaba que no suelen festejar cada aniversario. “Siempre decimos: que pase, ya vendrá otro”, contaba entre risas. Pero este año es distinto. Quizá porque sienten que están entrando a una nueva etapa, quizá porque el número 33 tiene algo cabalístico, simbólico. Tal vez porque hay algo dentro de Cabrito Vudú que sigue diciendo: “esto apenas comienza”.El festejo será el 11 de octubre en el Café Iguana, escenario mítico de la ciudad que los vio nacer, y no será un simple concierto: se grabará un álbum en vivo y material audiovisual que documentará lo que significa verlos sobre el escenario.
“Los errores humanos que tengamos esa noche —dice Felipe— van a ser maravillosos.” y es que para Cabrito Vudú, el error no es una falla: es una prueba de vida.
En la entrevista, los Cabritos hablaron también del regreso al Foro Alicia y su paso por el Chopo, donde compartieron cartel con bandas de metal. La escena cambió, pero su espíritu sigue igual. Tocan con la misma entrega ante 20 personas o ante 40 mil, porque la música, dicen, “no es fama, es diversión” y cuando ya no haya diversión, será momento de parar.
Pero ese día aún está lejos.
El presente está lleno de nuevas canciones, de mezclas imposibles, de versiones reinventadas. Su tema “Quiéreme”, por ejemplo, ha tenido versiones punk, blues, y hasta balada. Lo mismo ocurre con “Temporal”, que comenzó como cumbia y ahora suena a skaporal. Esa libertad de explorar, de no repetir fórmulas, es la esencia de la banda. “Toda canción tiene derecho a una oportunidad”, dice Felipe con convicción.
Y así ha sido con su propia historia: cada etapa, cada formación, cada ensayo y cada gira han sido una nueva oportunidad de volver a empezar.
Treinta y tres años después, Cabrito Vudú sigue sonando a verdad, a música que se toca con las manos, se canta con el alma y se vive con el cuerpo.
Este aniversario no es solo una celebración: es un homenaje a la resistencia artística, a la amistad, a la energía que vibra en cada público que los acompaña desde Reynosa hasta Guadalajara, desde Ciudad de México y hasta donde se siga deseando disfrutar de la buena música.El efecto Cabrito sigue expandiéndose: una mezcla de alegría, identidad y resistencia que nos recuerda que la música, cuando es real, no envejece.
Consulta la rueda de prensa aquí:





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