Una conversación con los artistas detrás de la gran ópera del Festival Internacional Santa Lucía 2025
Monterrey se prepara para vivir uno de los momentos más intensos de su calendario cultural: La Traviata, de Giuseppe Verdi, llega al Festival Internacional Santa Lucía con una producción monumental que promete estremecer el alma.
Más de 110 artistas en escena, orquesta en vivo, coro, ballet y un elenco internacional se unirán en el Teatro de la Ciudad los días 17 y 19 de octubre, con entrada libre.
Pero más allá de la magnitud escénica, lo que se sintió en la rueda de prensa fue una mezcla de emoción, compromiso y fe en el poder del arte. Cada voz —de los solistas, de la dirección y de la producción— coincidió en algo esencial: la ópera sigue viva porque sigue hablando de nosotros.
El poder de una historia que no envejece
“La Traviata es una historia de amor y libertad”, expresó el director Ragnar Conde, con la serenidad de quien lleva años diseccionando la psicología de los personajes verdianos. “Verdi escribió una ópera adelantada a su tiempo, una historia de una mujer que se atreve a amar en sus propios términos, en una sociedad que la juzga. Hoy, dos siglos después, el mensaje sigue siendo igual de vigente.”
El montaje —que forma parte de la programación estelar del festival— busca tender un puente entre lo clásico y lo contemporáneo, sin traicionar el espíritu de Verdi. “Lo que más me interesa es la humanidad de los personajes. Violetta no es una heroína de cartón: es frágil, intensa, contradictoria… y profundamente real”, añadió Conde.
Una soprano que sueña en español
Para Avery Boettcher, soprano estadounidense que interpreta a Violetta, este proyecto es mucho más que un debut internacional: “Es un sueño hecho realidad. Cantar La Traviata en México, en un festival tan importante, rodeada de un equipo tan apasionado, es algo que jamás voy a olvidar. Violetta me ha enseñado lo que significa la libertad… incluso cuando el precio es el amor.”
En conversación en rueda de prensa, Avery habló también del desafío emocional de encarnar a un personaje tan complejo: “Violetta es una mujer que ama con todo el corazón, pero también es consciente de su destino. Cantarla implica vaciarte, dejar que la música te atraviese. No puedes interpretar a Violetta a medias; tienes que vivirla.”
La soprano, quien además ha destacado por su interpretación de Mozart y Puccini, subrayó el valor de la ópera como lenguaje universal: “Aunque canto en italiano, la emoción no necesita traducción. El público de Monterrey va a sentir lo mismo que siente cualquier persona en Milán o Viena: la historia de alguien que ama, que sufre y que busca su lugar en el mundo.”
La voz masculina del sacrificio
El tenor José Simerilla, quien da vida a Alfredo, compartió con sinceridad el proceso de preparación para esta puesta: “Alfredo es un personaje que a veces se confunde con la idea del ‘romántico perfecto’, pero no lo es. Es un hombre joven, impulsivo, que ama con desesperación. Mi trabajo ha sido encontrar ese equilibrio entre la pasión y la ternura, sin caer en el dramatismo vacío.”
Con formación internacional y una carrera en ascenso, Simerilla destacó el valor de participar en una producción de este nivel en México:
“En muchos lugares aún se piensa que la ópera de calidad solo puede hacerse en Europa, y eso no es cierto. Aquí hay talento, pasión y disciplina. Lo que está logrando el Festival Santa Lucía es histórico.”
La fuerza de la tradición en voz de Fernando Cisneros
El barítono Fernando Cisneros, quien interpreta al severo padre de Alfredo, compartió una reflexión que resonó con fuerza entre los asistentes: “La Traviata tiene algo muy mexicano: habla de la doble moral, del sacrificio, del amor que se reprime por las apariencias. Es una historia europea, sí, pero sus emociones son universales.”
Cisneros, quien ha colaborado con distintas compañías de ópera en el país, también celebró el impulso que el festival ha dado a las producciones escénicas locales:“Cuando trabajamos a este nivel, demostramos que no tenemos nada que envidiarle a ninguna ciudad del mundo. Monterrey tiene el talento y la energía para ser un referente cultural internacional.”
El maestro Felipe Tristán, director musical de la producción, habló sobre el poder simbólico de reunir a tantos artistas en un mismo escenario: “Es un acto de comunidad. Más de 110 personas —músicos, bailarines, técnicos, coristas, solistas— moviéndose con un mismo latido. Eso es la ópera: el arte de lo colectivo.”
Tristán destacó además el valor de que un festival como Santa Lucía mantenga la entrada libre: “La ópera debe ser para todos. Cuando el acceso al arte se abre, la sociedad se transforma. No hay nada más poderoso que ver a una familia completa emocionarse con Verdi.”
Monterrey, capital de la emoción
La producción de La Traviata está a cargo de Alicia Vázquez, quien ha impulsado una visión clara: acercar el arte escénico al público sin miedo ni solemnidad. “Queremos que la gente sienta que la ópera no es algo lejano ni elitista. La Traviata habla de nosotros: del amor, la fragilidad, el perdón.”
Por su parte, Victoria Kühne, presidenta del Festival Internacional Santa Lucía, celebró que por primera vez en la historia del festival una ópera cuente con dos funciones por la alta demanda del público. “Eso demuestra que la gente quiere vivir el arte. Y cuando la ópera se hace con el corazón, el público responde.”
Un canto que atraviesa generaciones
Antes de concluir, tuvimos oportunidad de preguntar a los artistas qué mensaje esperan dejar con esta puesta en escena. Las respuestas fueron tan honestas como diversas:
🎙 Avery Boettcher: “Quiero que el público salga del teatro sintiendo algo profundo. No importa si es tristeza o esperanza, pero que se vayan conmovidos.”
🎙 José Simerilla: “Que no olviden que el amor, aunque duela, siempre vale la pena.”
🎙 Ragnar Conde: “Que se reconozcan en los personajes. Que entiendan que La Traviata no está en el pasado, está en nosotros.”
✨ “La Traviata”
📅 Viernes 17 de octubre | 8:00 PM
📅 Domingo 19 de octubre | 6:00 PM
📍 Teatro de la Ciudad, Monterrey
🎟 Entrada libre
Una historia que no envejece, una mujer que desafió las reglas, un amor que aún duele y cura.
Porque la ópera, cuando se canta con verdad, no pertenece a un siglo… pertenece al alma.
Consulta la rueda de prensa dando click aquí:















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