Hay libros que no se quedan en los estantes, sino que se quedan en la vida. Y justo esa es la sensación que despierta la exposición “A la hora del té. Estampas sobre cuentos ingleses”, con la que arrancó la decimoctava edición del Festival Internacional Santa Lucía en el Museo del Acero Horno 3.
Frente a esa galería al aire libre no pude evitar regresar a la primera vez que me encontré con El Hobbit, pequeño en tamaño, pero gigante en aventuras; o con las páginas de Las Crónicas de Narnia, los siete libros que abrieron en mí una conciencia espiritual y la certeza de que la fantasía puede ser tan real como la vida misma.
Los ilustradores que dan vida a esta exposición nos llevan de la mano a esas historias que nunca dejaron de acompañarnos: Drácula con su misterio nocturno; La Isla del Tesoro con su promesa de mares y mapas infinitos; Alicia en el País de las Maravillas recordándonos que siempre hay un “más allá” del espejo; Peter Pan con la eterna pregunta de si algún día queremos realmente crecer; Winnie the Pooh con esa ternura sencilla que resuena en cualquier edad.
Y no puedo dejar de pensar en Guess How Much I Love You, uno de los primeros libros que leí en voz alta a mi hija, con ese conejo pequeño estirando sus brazos para medir lo inconmensurable del amor. Hoy, al ver esas estampas ilustradas, comprendí que los cuentos no solo son relatos: son la memoria afectiva que nos acompaña y que compartimos con quienes amamos.
La presidenta del patronato, Victoria Khüne, lo dijo claro: “El arte nos une, nos inspira y nos transforma. Ese es el espíritu del Festival Internacional de Santa Lucía: incluyente, gratuito y para todos”. Y así lo será: durante 32 días, 190 expresiones culturales y más de 800 artistas de 19 países harán de Monterrey un espacio donde la imaginación vuelve a ser protagonista.
El festival nos recuerda que el cuento nunca termina. Que en cada trazo de estas ilustraciones también estamos nosotros: niños, soñadores, padres, lectores. Que ahí viven Frankenstein, Ricitos de Oro, La Guerra de los Mundos o los Tres Cochinitos, listos para despertar otra vez, en cada mirada.
La exposición estará abierta hasta el 11 de enero de 2026 en la fachada sur de Horno 3 y la entrada, como los cuentos, es gratuita: basta con llegar, mirar y dejarse habitar por la memoria.



Comentarios
Publicar un comentario