Si alguna vez te sentiste raro, esta exposición es para ti
Hay algo que nadie dice lo suficiente sobre Tim Burton: sus monstruos no asustan, nos acompañan.
En la presentación Felype Lima, parte del equipo creativo del Laberinto de Tim Burton compartió algo que me marcó: Burton fue un niño que no se sentía aceptado y entonces creó universos.
Quizá por eso sus personajes —el deforme, el solitario, el incomprendido— siempre tienen corazón.
No es una sala con pantallas. Es abrir una puerta sin saber qué hay detrás. Es pisar césped real. Es ver ojos de cristal que parecen mirarte. Es pararte frente a Edward Scissorshands y entender que nació primero como un boceto torpe en un cuaderno.
Es ver cómo el expresionismo oscuro de Nosferatu se transforma en colores vibrantes en Charlie y la fábrica de chocolate.
Es entender que la tormenta eléctrica en Frankenweenie no es solo una referencia a Frankenstein… es la metáfora de querer devolverle la vida a algo que amas.
Lo que más me conmueve es que Burton entra a la exposición antes de cada inauguración y se convierte en niño otra vez. Cambia un monstruo. Ajusta una mirada. Se toma selfies con sus propias criaturas.
Eso significa que su mundo sigue vivo y quizá por eso esta experiencia no es solo para fans del cine. Es para cualquiera que alguna vez se sintió diferente.
Porque Burton tomó esa diferencia y la convirtió en belleza.
Monterrey no solo recibirá 19 contenedores llenos de escenografías. Recibirá la oportunidad de abrir una puerta… y reconocerse del otro lado.
El laberinto de Tim Burton es una experiencia inversiva que te permite presionar un botón… el azar elige tu puerta… y cada recorrido cambia.
Vas a caminar sobre césped real.
Vas a ver esculturas a escala real.
Vas a estar frente a Edward como nunca antes.
Más de un millón ya lo vivieron en Europa.
Ahora llega a Monterrey este 8 de mayo.
Si eres fan de Burton…
Y si no también…
Prepárate para perderte.
🎟 Preventa 10 de marzo.
Imágenes por: Arqueles García
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