Platicar con Carlos Íñiguez es abrir la puerta a un universo donde la música convive con la vida diaria, con los retos y también con la esperanza. Vocalista de Fittz, Carlos habla con entusiasmo y honestidad de una banda que nació en el peor momento —la pandemia— pero que ha sabido transformar ese encierro en canciones que invitan a soñar y a bailar.
Todo comenzó en Jalisco, cuando Carlos, junto a M. Casillas y Paul B, Aldo Armenta y Jenn decidieron no guardar más ideas en el cajón. “Podíamos quedarnos callados o atrevernos a compartir lo que estábamos creando”, me cuenta. Esa decisión fue el primer paso para que Fittz se convirtiera en una propuesta musical que hoy combina indie pop, funk y destellos disco, sin perder de vista lo que realmente les importa: conectar con la gente.
Durante la charla, Carlos describe su música como una especie de espejo. "Onírico", por ejemplo, es un tema que nació en medio de la incertidumbre, pero que respira esperanza, como si dijera: “hay que seguir soñando, aunque duela”. En contraste, "Eternos" prende la pista con grooves funk y un aire de celebración, recordándonos que también necesitamos bailar para sanar. Esa dualidad —entre la introspección y la celebración— parece ser el corazón de Fittz.
No todo ha sido sencillo. Carlos admite que cada canción es como un hijo, y que soltarla a veces duele, sobre todo cuando un productor sugiere cortes o cambios. Pero también reconoce que ahí está parte del crecimiento: dejar que otros aporten su visión. Esa apertura los ha llevado a colaborar con grandes productores que han sabido potenciar cada etapa del proyecto.
Más allá del escenario, Íñiguez lleva una vida igual de intensa: es abogado de día, músico de noche, esposo y papá de cuatro hijos. Lejos de verlo como cargas separadas, dice que todo forma parte de un mismo motor. “Muchos ya aman a Fittz, solo que todavía no lo saben”, afirma con una sonrisa, convencido de que el proyecto encontrará su lugar en los oídos de la gente.
La sensación que deja la charla con Carlos es clara: Fittz no es solo un proyecto musical más. Es una propuesta que nació en medio de la adversidad, que aprendió a bailar con sus cicatrices y que hoy busca tender puentes con quien esté dispuesto a escuchar, que a veces es en medio de la incertidumbre donde surgen los sueños más luminosos y las melodías que nos invitan a bailar como si fuéramos eternos.
Ahora la banda se prepara para un momento clave: su llegada a la Ciudad de México. Entre el 4 y el 14 de septiembre tendrán una agenda cargada: desde un showcase con Amazon Music, hasta una presentación junto a Distance, además de una aparición muy especial en el Metro Hidalgo. Dos semanas que marcan el primer gran salto de Fittz fuera de su tierra natal y que pondrán a prueba su capacidad de conquistar nuevos públicos. La invitación está hecha: vayan, escúchenlos y déjense envolver. Quizá descubran que sus canciones también estaban hablando de ustedes.
Escucha Frente al Mar: https://www.youtube.com/watch?v=6Pn1em-vtys
Conoce más sobre esta interesante charla:

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