La tarde arrancó con la energía de Mujer en Cypher, un colectivo de seis mujeres que prendieron fuego al escenario: Arianna Puello, Ximbo, Niña Dioz, Prania Esponda, Azuky y Mena. Entre freestyle, colaboraciones y versos sin filtros, se robaron el corazón de la gente y demostraron que el hip hop femenino está más fuerte que nunca.
Cuando cayó la noche y el puertorriqueño salió al escenario, el ambiente cambió: fue pura catarsis. Su concierto mezcló lo emotivo con lo combativo. Hubo un momento que heló la piel: la aparición de una familia palestina desplazada, a quienes Residente dio voz y espacio. También confesó la dura historia detrás de René, canción que escribió en un instante de oscuridad personal, y que anoche volvió a cantar entre lágrimas y ovaciones.
La organización estuvo impecable: seguridad, logística y prensa trabajando en armonía para que la gente disfrutara sin preocupaciones. Y vaya que disfrutaron: saltos, coros, abrazos, lágrimas y un Zócalo que volvió a demostrar por qué es el epicentro cultural del país.
Residente no solo dio un concierto: regaló una experiencia colectiva que quedará tatuada en la memoria de México, fue un gran cypher colectivo donde el rap latino, el freestyle femenino y la poesía callejera se abrazaron en un mismo beat. El Zócalo quedó marcado como la tarima más grande del hip hop en México, donde cada rima se volvió memoria y cada verso resistencia.












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