Hay noches que no se cuentan, se guardan. Lo del viernes 12 de septiembre en el Foro Tims fue justo eso: una cita con la nostalgia, con la emoción compartida y con la magia de la música en vivo. Monterrey se vistió de música y de memorias para recibir a Playa Limbo, quienes ofrecieron un concierto que fue más que un show: fue un viaje a través del tiempo y de los sentimientos.
La velada abrió con la frescura de Daniela Calvario, que puso al público a cantar desde los primeros acordes. Pero la emoción creció como ola que no se detiene, porque todos sabían lo que venía: Jass Reyes, dueña de una voz que conmueve y de una presencia que ilumina. Cuando subió al escenario, la espera se transformó en júbilo.
La noche también tuvo sorpresas exquisitas: “Los Amantes” de Mecano y “Si una vez” de Selena fueron reversionadas con una delicadeza impresionante. No eran simples covers, eran homenajes transformados por la voz de Jass y el pulso sensible de la banda, que entregaron respeto y creatividad a partes iguales. Canciones conocidas, pero convertidas en algo nuevo, íntimo y bellísimo.
Entre los rostros del público había historias que contaban lo especial de la noche. Fher Ochoa y Yazmín García, que viajaron desde Torreón, compartieron la emoción de haber esperado tanto por escuchar a Playa Limbo y de haber encontrado en Monterrey la oportunidad que en su ciudad no llegó. “Valió la pena”, dijeron con sonrisas que lo explicaban todo.
Y entre las voces de quienes vivieron el concierto, también resonó la apreciación de Nohemí Díaz, profesora de música y ganadora de boletos, que comentó: *“La artista invitada abrió el show con entusiasmo y fans coreando, pero su propuesta vocal careció de fuerza y técnica, dejando al público dividido. Después, Playa Limbo se adueñó del escenario con un show lleno de energía, músicos de gran nivel y una complicidad única entre la vocalista y la banda. ¡Un cierre redondo y disfrutable!”*
La atmósfera era tan especial que hasta los más pequeños se unieron a cantar. Fue un encuentro intergeneracional: jóvenes descubriendo, adultos recordando, todos compartiendo un mismo latido musical.
En el aire quedó claro que Playa Limbo no solo vive de su pasado, sino de su presente en constante evolución, de esas nuevas versiones que aún guardan la huella de Adanowsky y de la complicidad entre los músicos que miran hacia adelante sin olvidar de dónde vienen.
Fue una noche corta para todo lo que se quería escuchar, pero suficiente para salir con el corazón lleno. Porque la música de Playa Limbo sigue siendo lo que siempre fue: un puente entre épocas, entre emociones, entre nosotros mismos.
Revive el momento del concierto aquí:





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